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Nobel de Física por hallar aceleramiento en universo
Las investigaciones premiadas con el Nobel, que llegaron a sus descubrimientos hace 13 años, permitieron «interpretar» el destino del universo a través de la observación de las estrellas más brillantes y lejanas.
El premio científico más ambicionado volvió este año a la cosmología y al gran tema de la aceleración y de la expansión del universo. Los descubrimientos se refieren en particular a las supernovas de tipo IA, consideradas verdaderos faros del universo.
Todo nació a partir de la idea de construir un mapa del universo utilizando como referencia las supernovas más distantes. Se trata de un plan que Perlmutter y Schmidt comenzaron de modo independiente, el primero en 1988 con el proyecto sobre Cosmología y Supernovas del Lawrence Berkeley National Laboratory, y el segundo en 1994 en el marco del Grupo de Investigación sobre las Supernovas High-z, en la Universidad Nacional Australiana. Dentro de este segundo grupo, el tercer premiado, Adam Riess, desempeñó también un papel muy importante.
En esta auténtica hazaña, los investigadores utilizaron los más avanzados telescopios disponibles tanto en la Tierra como en el espacio. La enorme cantidad de datos fue analizada con las computadoras más poderosas, y el resultado fue un cuadro único que asombró a sus propios creadores.
Los puntos de referencia que los astrofísicos utilizaron para «no perderse» entre las estrellas fueron las supernovas IA, explosiones de estrellas pesadas como el Sol, pero pequeñas como la Tierra, capaces de liberar una energía extraordinaria y brillar como una galaxia. Tanto que las supernovas de este tipo son los objetos más brillantes jamás observados y son conocidas por ser verdaderos faros cósmicos.
El grupo de Perlmutter y el de Schmidt descubrieron en total más de 50 supernovas de este tipo, pero no esperaban que tuvieran una luminosidad tan débil: era la prueba de que la expansión del universo sigue acelerándose constantemente desde el Big Bang.
Durante largo tiempo, los científicos habían pronosticado exactamente lo contrario, basándose en la idea de que la fuerza de gravitación frenaba la expansión del universo.
Hoy se considera que el motor de esta expansión es la energía oscura, una fuerza misteriosa que se cree ocupa el 70% del universo.
El resultado era asombroso incluso para los propios Schmidt y Riess, profesor en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore: «Parecía demasiado loco para ser verdad», comentó a los periodistas Schmidt -docente en la Universidad Nacional Australiana- vía internet. Los trabajos, que «apuntaban inicialmente a medir la desaceleración de la expansión del universo por efecto de la gravedad, en realidad demostraron su aceleración», sintetizó Perlmutter en su página personal.
Agencia ANSA


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