30 de diciembre 2009 - 00:00

NOCHE DE REYES CON EL AMERICANO BUENO

Eliot L. Engel
Eliot L. Engel
Cristina de Kirchner mandó a desbaratar la agenda que tenía prevista para la primera semana de enero; pensaba permanecer en familia en El Calafate, pero la llegada del mejor amigo con que puede contar hoy el país en los Estados Unidos interrumpirá la molicie veraniega. Es el diputado demócrata por Nueva York, Eliot L. Engel, a quien piensa recibir -a diferencia del enviado Arturo Valenzuela- con todos los oropeles en la noche de Reyes. El 5 de enero, Engel (que, en alemán, significa «ángel»), cuyo lema de gestión es «Proudly serving Bronx, Rockland and Westchester» (es decir, los barrios que lo eligieron), desembarca en Buenos Aires junto a un grupo de legisladores de los EE.UU. que, sin decirlo, intentarán remediar el daño a las relaciones que produjo el raid de Valenzuela, subsecretario de Asuntos Hemisféricos de Hillary Clinton.

En aquel viaje el funcionario mortificó al oficialismo con reuniones con la oposición, a las que respondió el Gobierno limitando las entrevistas a Aníbal Fernández y al vicecanciller, Victorio Taccetti. En la réplica a ese maltrato -deliberado por parte del Gobierno argentino, que lo ve como representante de la derecha del partido demócrata- Valenzuela consintió la frase «inseguridad jurídica», que terminó de quemar el pastel. Desde ese momento se desató una guerra sorda entre los dos gobiernos. Buenos Aires se quejó de injerencia en asuntos domésticos, pero mantuvo en sordina los rezongos. Desde Washington mandaron a decir que lo de Valenzuela eran palabras de un funcionario más acostumbrado a la vida académica y sin mucha conciencia de lo que significa hablar en público. Una cargada, según el Gobierno argentino, que sabe que Valenzuela tiene años de experiencia diplomática, que desempeñó cargos en la gestión de Bill Clinton y ahora con Barack Obama. Sabe el Gobierno también que tiene más que amigos en Buenos Aires, anotados todos en la oposición al kirchnerismo.

Los emisarios discretos de Buenos Aires a Washington pidieron más; lograron que un vocero de Hillary dijese en la diaria ronda de prensa vespertina que había charlas con la Argentina para enfriar las broncas con Valenzuela. Se refería a un café que tomaron en Copenhague (Cumbre Climática) Jorge Taiana y las charlas que mantuvo el embajador Héctor Timerman con Vilma Martínez en Buenos Aires. Todo reservadamente.

El Gobierno se dividió en dos alas ante este asunto. Los halcones, encabezados por Timerman, endurecieron las posiciones con el argumento de que la Argentina ha hasta sobreactuado su apoyo al Gobierno de los EE.UU., en los temas de su interés (antiterrorismo, reforma de organismos internacionales, política nuclear) y que no se merece desaires como el raid de Valenzuela, o que Obama no la haya recibido en la Casa Blanca a Cristina de Kirchner, algo que sí lograron Álvaro Uribe o Lula da Silva.

Las palomas, instaladas como siempre en la Cancillería de Taiana, prefirieron tomar al pie de la letra las palabras del vocero de que había charlas con funcionarios argentinos para superar el entuerto Valenzuela. La visita de Engel se la anotarán seguramente como un triunfo los halcones, porque este diputado es el mejor amigo que puede lograr hoy la Argentina en el Congreso de los Estados Unidos. No sólo apoyó los discursos de Cristina de Kirchner contra Irán en la ONU -la última vez fue en uno ante la subcomisión de Asuntos Hemisféricos que él preside- del 27 de octubre pasado, en el cual dijo: «Quiero elogiar al Gobierno argentino por condenar la designación de Vahidi (ministro de Defensa de Irán acusado de participar en el atentado a la AMIA) como un insulto a la Justicia argentina. Sumo mi voz a la presidente Cristina de Kirchner quien, en su reciente discurso ante la Asamblea General de la ONU pidió justicia a la víctima del atentado».

Engel estuvo en Buenos Aires en febrero del año pasado al frente de otra comitiva de legisladores y se reunió con la Presidente durante una hora y media. Al salir, se instaló tangamente en el café Tortoni, y cual un Kunkel neoyorquino le dijo a la prensa: «Tuvimos una buena conexión, creo que fue por su filosofía y orientación política, creo que tanto ella como yo está comprometida con la justicia social». Mucho más de lo que le reconocen a la Presidente muchos kirchneristas, que dudan de que tenga una filosofía propia o un compromiso fuerte con la justicia social.

¿Cómo no interrumpir las vacaciones de la primera semana y no recibir con todos los honores a este «Angel», de quien se cuenta que una vez echó de su despacho en el Capitolio a un lobbista de los bonistas defaulteados por la Argentina diciendo que él no iba a participar de ninguna estafa?

El gobierno mantiene en secreto esta visita de Engel, lo mismo hacen en estas horas los funcionarios del Departamento de Estado, que le han ofrecido a Buenos Aires esta visita como prenda final de amistad. Tanto que el grupo de legisladores será acompañado por un funcionario de la oficina de Valenzuela que comprometerá al Poder Ejecutivo en las mejoras que logre en Buenos Aires este americano bueno, que ha hecho fama como un legislador audaz. Tanto que puede comprometer las convicciones chavistas del Gobierno argentino: el visitante es un cruzado anti-Chávez y anti- Irán, y ha dedicado su banca a defender el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel con el mismo énfasis con que duda de la eficacia de los planes de su país para erradicar la droga en México y Colombia.