14 de marzo 2014 - 00:39

Normandía, historia y naturaleza

El Monte Saint-Michel (arriba) y  una postal típica de la Costa de  Alabastro, con enormes acantilados  que caen al mar.
El Monte Saint-Michel (arriba) y una postal típica de la Costa de Alabastro, con enormes acantilados que caen al mar.
Encontrarse de pronto sobre las costas del Canal de la Mancha, junto a la desembocadura del Sena, frente a las islas anglosajonas, inmerso en un paisaje que corta el aliento. Es la imagen perfecta para cualquier turista.

Generosa, inspiradora, marítima y con una naturaleza pletórica, todo eso es Normandía, un destino empapado de historia entre el mundo romano y el celta, y más tarde a través de las invasiones de francos y escandinavos.

Reconquista de francia

La ciudad de Rouen, a orillas del Sena, así como la de Caen, ciudad de vikingos, y más al oeste, en Bretaña, Saint-Malo, con sus navegantes sin precedente, jugaron un importante papel en la historia. Fue en las playas de Normandía donde tuvo lugar el desembarco de las tropas aliadas el 6 de junio de 1944, iniciando así la reconquista de Francia durante la Segunda Guerra Mundial.

Normandía es también un destino privilegiado para los turistas y los parisinos, gracias al encanto del puerto de Honfleur o las bellas playas de Deauville y de Trouville, sin olvidar el incomparable Monte Saint-Michel. Con sus fértiles tierras, su sidra y sus productos lácteos, Normandía es parte de la identidad cultural de Francia.

En la Costa de Alabastro, los acantilados caen verticales sobre las playas rocosas y el mar, como los acantilados de Etretat, cerca de puertos pintorescos como Fécamp que alberga el magnífico Palacio Bénédictine.

En la Mancha, a lo largo de la península del Cotentin, se alternan llanuras con acantilados hasta el ineludible Monte Saint-Michel. En el Orne, cerca de Alençon, es posible hacer turismo ecológico en los parques naturales regionales de Normandía-Maine y del Perche.

El patrimonio no se queda atrás: la historia está especialmente presente en Rouen, donde el barrio medieval y sus casas típicas de entramado de madera trasladan al visitante los tiempos de Juana de Arco. Gran puerto marítimo comercial, la ciudad de Le Havre, reconstruida por Auguste Perret tras la Segunda Guerra Mundial, ha sido declarada patrimonio mundial por la Unesco. En Caen, la Abadía de Les Dames conserva ecos de los amoríos entre Guillermo el Conquistador y la reina Matilde durante la Guerra de los Cien Años.

Peregrinación militar

Profundamente marcada por la Segunda Guerra Mundial, la Baja Normandía invita a realizar una verdadera peregrinación militar, en especial con motivo del D-Day Festival Normandy. El Memorial de Caen, el D-Day Museum y el Museo Memorial de Omaha Beach son los principales lugares a visitar. La Alta Normandía es la tierra sagrada de los impresionistas. Imperdible partir tras las huellas de Claude Monet en el Museo de los Impresionismos de Giverny, en la Fundación Claude Monet o también en la Catedral Notre-Dame de Rouen.

Para los amantes de la buena gastronomía, Normandía es el destino indicado. Todos los productos de la tierra de la Alta Normandía están reunidos durante la Fiesta del Vientre en Rouen. Las costas de la Mancha extraen del mar delicias culinarias (vieiras, ostras). En Dieppe, no hay como probar los arenques recién pescados y fritos a la parrilla durante la Fiesta del Arenque. La nata es la salsa privilegiada de los platos normandos, desde el escalope normando a los mejillones con papas fritas.

En Coutances, el jazz suena bajo los manzanos. Evreux oscila entre el rock y el jazz. En toda la región, el festival Otoño en Normandía pone en escena teatro, música y danza. La misma creatividad sin límite sopla en la Bienal de Arte Contemporáneo de Le Havre y en el Festival Viva Cité cerca de Rouen. Las estrellas desfilan sobre las célebres planchas de Deauville durante el Festival de Cine Americano.

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