8 de enero 2009 - 00:00

Novela DC: anti-K se dice delegado formal

Juan Carlos Romero
Juan Carlos Romero
El coqueteo de Néstor Kirchner con la posible incorporación del PJ a la Internacional Demócrata Cristiana (IDC), a la que el partido fue incorporado en los 90 a pedido de Carlos Menem, sumó ayer otro capítulo: Juan Carlos Romero se declara, con sello legal, como delegado formal en ese bloque.
Con eso, la novela de la DC sigue agregando enredos. Veamos: en 2002, el PJ controlado por Eduardo Duhalde, en un Congreso del que participaron Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá, decidió desafiliar al partido de la IDC para sacarle «chapa» internacional a Menem en la elección de 2003.
Según los apoderados del PJ, se notificó a los miembros y autoridades de la IDC de esa decisión. Sin embargo, la Democracia Cristiana local, que comanda Carlos Traboulsi, dice que el peronismo sigue incorporado como «miembro sin derecho a voto».
En parte, porque adeuda cuotas de afiliaciones de varios años, cifra que ascendería a más de 100 mil dólares. En ese marco, días atrás en Olivos, Kirchner le dijo a una comitiva de democristianos que tiene interés por seguir incorporados a la IDC.
Ayer, en tanto, apareció Juan Carlos Romero, ex gobernador de Salta, actual senador, de perfil anti-K, a decir que es el delegado formal del peronismo en la IDC y que, como tal, participó en la reunión que esa internacional hizo en Roma en 2007.
Además, según se informó cerca del salteño, esa «representación» del PJ en la IDC está avalada por la Justicia electoral porque, en su momento, vencido el plazo de Ricardo Romado como delegado peronista, el interventor Ramón Ruiz propuso a Romero.
Esa propuesta fue, luego, avalada por la jueza federal con competencia electoral, María Romilda Servini de Cubría. Y, con ese papel bajo el brazo, Romero partió a Roma y ayer salió a avisar que no sólo el PJ forma parte de la IDC sino que él es el delegado reconocido.
Con eso, el presunto interés de Kirchner de «reinsertar» al PJ en la internacional de la DC, donde están los partidos de Nicolas Sarkozy y de Ángela Merkel, entre otros, y que sigue la matriz del Partido Republicano de EE.UU. y el PP español, tendría un doble fin.
Por un lado, bloquear el ingreso de PRO de Mauricio Macri a la IDC, tarea que impulsan Federico Pinedo y Diego Guelar. Por otro, desconocer la representación de Romero para, llegado el caso, colocar a un delegado propio.
Detalle: en 2006, cuando el salteño fue avalado por Servini de Cubría no hubo, según se afirma, objeciones a su designación. Por entonces, se sabe, Kirchner era presidente. Es decir: así como avala la desafiliación en 2002, no objetó a Romero unos años después.
En el medio, con marca indeleble, la DC vernácula que capitanea Traboulsi, insiste con su pedido de audiencia con Cristina de Kirchner para pedirle que convoque al diálogo y retome el vínculo con Julio Cobos, a quien acompañaron en la creación de Consenso Federal.
Además, ese sector impulsa la candidatura de Jorge Telerman como legislador en la Capital Federal y declaran a viva voz que el ex jefe de Gobierno porteño «no será el candidato de Kirchner en la Capital».
Es más: afirman que, durante su visita a Olivos, Kirchner reconoció como un error no haber acordado con Telerman en el 2007 (lo echó en brazos de Elisa Carrió), elección que terminó en manos de Mauricio Macri. Compasivos, los DC responsabilizan a Alberto Fernández para no refregarle al patagónico sus fracasos.

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