26 de diciembre 2013 - 00:00

Nuevo Código Penal reabre la herida reformista en la Corte

Eugenio Zaffaroni, Ricardo Lorenzetti, Federico Pinedo, León Arslanian
Eugenio Zaffaroni, Ricardo Lorenzetti, Federico Pinedo, León Arslanian
Los principales puntos del proyecto de reforma del Código Penal que coordinó Eugenio Zaffaroni ya circulan por las vocalías de la Corte Suprema que se apresta para un 2014 durante el cual nuevamente deberá posar la mirada en los avatares del Congreso, ámbito en el cual el oficialismo intentará aprobar dicha reforma. El proyecto elimina la pena de prisión perpetua e incorpora una serie de nuevas figuras penales. Los debates más fuertes se disparan por la figura de la reincidencia.

Todavía está pendiente la aprobación en la Cámara de Diputados de la otra reforma surgida en la Corte -en este caso a cargo de Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y Aida Kemelmajer de Carlucci- cuyo eje es la unificacion de los Códigos Civil y Comercial.

En la normativa actual la reincidencia en un delito implica penas más fuertes. Esta disposición, que en su proyecto Zaffaroni propone eliminar, es ampliamente avalada por la jurisprudencia de la Corte que la entiende como constitucional. En los últimos meses la Sala II de la Cámara de Casación Penal emitió fallos en los cuales se considera inconstitucional a la figura de la reincidencia. Llevan la firma Alejandro Slokar, discípulo de Zaffaroni.

Años atrás existió un contrapunto similar en cuanto a la constitucionalidad de la llamada reincidencia múltiple que transformaba a los prisioneros en reclusos y que quedó eliminada por una serie de fallos de envergadura.

Dentro de la Corte este punto del proyecto que ya está en conocimiento del Gobierno encuentra las mayores objeciones en la vocalía de Carmen Argibay, la otra penalista del máximo tribunal y que desarrolla una rivalidad ideológica con Zaffaroni. Basta leer los fallos de la Corte en esa materia. No es una novedad que en ciertas ocasiones la extensa agenda académica del ministro en el exterior motiva la aparición de resoluciones que, si él estuviera presente, seguiría en stand by.

Mayores consensos despiertan la incorporación de nuevas formas penales, el fin de la prisión perpetua y la posibilidad de reducir las penas mediante el trabajo comunitario. Tampoco es mal visto el cumplimiento efectivo de la penas aunque se descarata que surjan nuevos planteos desde un Poder Judicial carente de juzgados de ejecución penal.

Igualmente, al menos en la Corte, el mayor logro que se le reconoce a Zaffaroni es el de haber logrado la sistematización de un cuerpo demasiado desarticulado producto de las múltiples actualizaciones en el reglamento.

En este caso el Gobierno había decidido poner el debate en manos de la oposición, un contrapeso, sólo en parte, por las pujas que ya se anticipaban en ese momento con el proyecto de unificación y reforma del Código Civil. Y así lo anunció la Presidente.

La comisión que elaboró el proyecto que contiene alrededor de 300 artículos se creó por pedido de Cristina de Kirchner y la integraron el diputado Federico Pinedo, el abogado -y exfuncionario- León Arslanian, la exdiputada del socialismo María Elena Barbagelata y el abogado Ricardo Gil Lavedra. Durante meses este grupo se reunió una vez por semana en el Palacio de Tribunales. Está claro que no hay unanimidad y que la última palaba la tiene Zaffaroni.

Desde el Gobierno el debate, que deberá remitirse al Congreso, se viene anticipando como primordial, o al menos eso es lo que transmite desde hace días Jorge Capitanich, aún ante aquellos que, en tono escéptico, vislumbran que el kirchnerismo tendrá en 2014 otras urgencias a nivel legislativo .