11 de noviembre 2013 - 00:00

Números complicados

Números complicados
El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona oeste de Buenos Aires, sobre la base de los precios estimados a cosecha 2014, para girasol, maíz, soja, y trigo. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio y bajo la forma de arrendamiento en campos de terceros.

Las lluvias vienen acompañando la siembra, tanto del maíz de primera como de la soja. Si bien hubo mayor volumen hacia el este de la zona, las precipitaciones vienen registrándose de manera regular, lo cual beneficia también al trigo y a la cebada que está en etapa de espigazón.

Parte de la superficie de maíz se sembrará en fecha tardía, con el fin de evitar eventuales períodos de déficit hídrico en el mes de enero, momento en el cual florecen los maíces sembrados en fecha óptima. Los maíces tardíos florecen en febrero, en el cual se registran menores probabilidades de estrés hídrico. En contrapartida se resigna potencial de producción. La superficie de maíz se mantiene respecto al año pasado en tambos, y disminuiría en planteos agrícolas, especialmente en campos arrendados, ante la mayor inversión que requiere respecto de otros cultivos.

En una campaña complicada para el productor porque se inició con restricciones financieras y con lluvias de primavera que llegaron tarde, se retrasó en general la decisión de compra de herbicidas e insumos para la cosecha gruesa, con lo cual los barbechos químicos se aplicaron tarde. Esto generó escape de malezas resistentes, y la necesidad de más aplicaciones con diferentes combinaciones de herbicidas, y el consecuente mayor gasto.

En las proyecciones a cosecha del cuadro adjunto, para siembras por administración en campo propio, la secuencia trigo/soja 2° muestra las proyecciones más altas. Pero se sembró poco trigo en la zona. Está por verse además que quien no vendió en forma anticipada, logre vender en cosecha a los precios que marca ahora el MAT enero. Es previsible que no se autoricen exportaciones hasta que se tengan certezas sobre el volumen de producción, y en plena cosecha volverán a evidenciarse problemas en la comercialización, con diferenciales entre el FAS teórico y el FAS de mercado. Los rindes de indiferencia para cubrir costos totales en campo propio son de 24 qq/ha en trigo, 17 qq/ha en soja 2ª, 78 qq/ha en maíz, 19 qq/ha en girasol y 26 qq/ha en soja de 1ª.

En campo arrendado las proyecciones muestran quebranto para maíz y girasol. Para los precios y costos expuestos, los rindes de indiferencia para cubrir los costos totales son de 94 qq/ha en maíz, 25 qq/ha en girasol y 33 qq/ha en soja de 1ª.

Las proyecciones son complicadas y los costos siguen en alza. Los mercados internacionales muestran precios más bajos a cosecha, que en el mercado local están además recortados por las retenciones. Sin rentabilidad cae la inversión y se resiente la producción. Si no cambia este paradigma, resultaría utópico esperar que la situación mejore sólo con lluvias oportunas.

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