21 de abril 2009 - 00:00

‘‘Nunca vi una CGT tan oficialista’’, se rió anoche Moyano en Gobierno

Cristina de Kirchner mudó su cita con la CGT de su despacho al Salón de las Mujeres: escoltada por Sergio Massa y Carlos Tomada, recibió a Hugo Moyano y a la cúpula de la CGT, entre ellos Juan Belén y Andrés Rodríguez.
Cristina de Kirchner mudó su cita con la CGT de su despacho al Salón de las Mujeres: escoltada por Sergio Massa y Carlos Tomada, recibió a Hugo Moyano y a la cúpula de la CGT, entre ellos Juan Belén y Andrés Rodríguez.
Hugo Moyano se apunó anoche con el aire calefaccionado de la Casa Rosada. Manso, encajonó su reclamo por 2.500 millones de pesos que les retienen a las obras sociales y se deshizo en elogios al Gobierno por evitar que la crisis internacional golpee en el país.
Fue un contagio masivo: ninguno de los 33 jerarcas que visitaron ayer a Cristina de Kirchner se animó a expresar las alertas que mencionaron diez días atrás en la sede de Azopardo. ¿Hay despidos? Pocos y aislados; ¿les deben dinero? Ya pagarán.
Hasta la Presidente se sorprendió de tanta bondad.
-¿Alguien más quiere decir algo? -invitó, intrigada, cuando terminó el rap optimista del camionero.
-Cristina, queremos su apoyo para que las empresas pongan más guarderías y jardines maternales -aceptó el convite, Noe Ruíz, con mirada y agenda femenina.
Fue la mejor postal de la profundidad de la charla. Anoche, uno de los caciques súbitamente enmudecidos simplificó el contenido de la cumbre: light.
Quizá lo explique el diálogo que, mientras juntaban sus papeles, tuvieron Moyano y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada.
-Nunca hubo una CGT tan oficialista como ésta -dijo el camionero como si fuese un gran mérito.
-Nunca nadie cobró tanto como ustedes -le respondió, confesional, Tomada.
Antes, menos informal, ante sus pares el camionero había desplegado su mejor vocabulario para agradecer los éxitos de los dos gobiernos Kirchner en materia sindical: habló del Consejo del Salario, las paritarias y, entre otros ítems, de la movilidad jubilatoria.
«Quiero expresar, en nombre de la CGT, nuestro agradecimiento y también nuestro respaldo», dijo el camionero.
¿Y la meneada crisis de las obras sociales que, se han quejado en privado, están en peligro de desfinanciarse por, entre otros motivos, la no distribución a través del APE de 2.500 millones de pesos de aportes laborales? Nada. Ni media palabra. Otro país.
Moyano, portavoz casi exclusivo ante la afonía general, se permitió una sugerencia que, bien mirada, puede interpretarse como una bala de plata. «Ponemos a disposición -señaló- nuestras obras sociales para colaborar con las campañas de prevención del dengue».
Lo contó Ambito Financiero la semana pasada: los gremios acusan a Graciela Ocaña de haber abortado los subsidios para tareas de prevención a las obras sociales con la excusa de que algunas estarían, según Salud, flojas de papeles a la hora de explicar el destino de los fondos.
¿Lo habló con la Presidente, durante el aparte de 15 minutos, a solas, que tuvieron antes de que comience la reunión? Es probable: Moyano llegó a las 20.10, unos minutos después desapareció del pasillo, y entró a la reunión con Cristina a las 20.45.

Carpeta
La cumbre comenzó con una enumeración de pedidos de la CGT. Se enfocó sobre dos puntos centrales: universalización, e incremento, de las asignaciones familiares y aumento del Seguro de Desempleo de los 450 pesos actuales a una cifra que supere los 800 pesos.
-Yo prefiero seguir apostando a mantener el nivel de empleo -intervino Cristina.
-Nosotros también pero hay casos puntuales de despidos y a esos compañeros tenemos que darles una contención -moderó Moyano.
Más silencio. Ni la UOM, ni UOCRA, ni los portuarios, gremios que venían advirtiendo sobre una tendencia creciente de despidos, tuvieron nada para aportar. Una prueba del magnetismo que produce Balcarce 50.
De todos modos, la CGT arrimó una idea, nacida de la invectiva de Héctor Recalde: conformar un fondo anticrisis que se fondee con el 2% de lo recaudado por las retenciones a la soja. Cristina lo anotó mentalmente, escoltada por el jefe de Gabinete, Sergio Massa.
Sin estridencias, hubo espacio para los megaproyectos, esos que fascinan a los Kirchner.
-Estamos por inaugurar un barrio en Villa del Parque, hecho por CGT. Ese proyecto funcionó muy bien. Ahora estamos armando un plan para construir 10 mil viviendas -pidió la palabra Gerardo Martínez, de UOCRA.
-Me gusta esa idea -se puso atenta Cristina.
-Pero no tenemos terrenos. Habría que hablar con el ONABE, ellos tienen.
-Estoy trabajando este tema. Lo mismo me piden los intendentes.
A esa hora, todo era mansedumbre. Hasta se licuó cierto fastidio sindical porque Cristina puso a prueba el umbral de paciencia de los caciques: los citó a las 19.30, pero llegó a la reunión cuando faltaban 15 minutos para las 21.
Por el tumulto, la Presidente mudó el escenario de la cumbre: de su despacho lo trasladó al Salón de las Mujeres Argentinas. Casi una provocación: de las 35 butacas del consejo directivo, una sola la ocupa una dama, la modelo Noe Ruíz, irónicamente en Igualdad de Géneros.
Sólo dos ausencias: Gerónimo «Momo» Venegas, jefe de UATRE y de la Seis-Dos; y Abel Frutos, de Panaderos. Ambos, a pesar de su cercanía a Moyano -lo que abona la teoría del juego a dos puntas del camionero-, están en la trinchera del peronismo anti-K. Venegas y Frutos pegaron el faltazo.
Los ausentes forman, para Cristina, parte del otro equipo.
-Ustedes saben: acá están en juego dos modelos.
-Nosotros los acompañamos -se despidió Moyano.
Después, se cruzó con Tomada.

Dejá tu comentario