3 de febrero 2010 - 00:00

Obama busca abrir las Fuerzas Armadas a los homosexuales

Una militante por los derechos de los homosexuales reclama en el Congreso de EE.UU. por la derogación de la ley que obliga a aquéllos a ocultar su condición para ser admitidos en las Fuerzas Armadas.
Una militante por los derechos de los homosexuales reclama en el Congreso de EE.UU. por la derogación de la ley que obliga a aquéllos a ocultar su condición para ser admitidos en las Fuerzas Armadas.
Washington - El Gobierno de Barack Obama puso en marcha ayer una iniciativa para abolir una polémica ley de 1993 que sólo permite la inclusión de homosexuales en las Fuerzas Armadas de EE.UU. si ocultan su orientación.

Lo hizo a través de una presentación de las máximas autoridades del Pentágono ante el Comité de Servicios Armados del Senado, en la que tanto el secretario de Defensa, Robert Gates, como el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, señalaron que es hora de eliminar esa barrera.

Gates anunció que un grupo de trabajo revisará el impacto de la posible anulación de la ley, que prohíbe tanto a los soldados homosexuales divulgar su orientación sexual como a los militares indagar sobre el tema.

Se trató de la primera audiencia en el Congreso sobre el asunto. El presidente había anunciado la semana pasada su promesa de abolir esa ley.

«Hemos recibido nuestras órdenes del comandante en jefe (Obama) y estamos actuando conforme a éstas. Sin embargo, no es mucho lo que podemos hacer en este proceso porque la decisión final la tienen ustedes en el Congreso», señaló Gates.

De anularse la ley, conocida en inglés como «Dont ask, dont tell» («No preguntes y yo no te cuento»), sería la primera vez en la historia de EE.UU. que los soldados abiertamente homosexuales pueden prestar servicio sin temor a represalias.

También sería, según observadores, la mayor transformación de las Fuerzas Armadas desde que una orden ejecutiva de 1948 exigió la integración racial en sus filas.

Gates dijo que el grupo de trabajo, que tendrá un año para entregar las debidas recomendaciones, estará encabezado por el principal abogado del Pentágono, Jeb C. Johnson, y por el general Carter F. Ham, comandante del Ejército de EE.UU. en Europa.

Agregó que, mientras tanto, el Pentágono estudiará la manera de aplicar la ley actual «de forma más justa y humana», en alusión a la posibilidad de que las autoridades castrenses no tomen represalias contra soldados homosexuales cuya orientación sexual haya sido revelada por terceros.

Gates dijo que el Pentágono tiene un plazo de 45 días para hacer una recomendación al respecto.

Por su parte, Mullen dijo que la ley en vigor lo que ha conseguido es que «los hombres y mujeres mientan sobre quiénes son para poder servir a sus conciudadanos». «Lo correcto sería permitir que los homosexuales puedan dar servicio», aseguró Mullen.

Cultura de delación

La ley, según activistas, fomentó en las filas una cultura de delación en la que, por ejemplo, algún despechado o alguien con ganas de vengarse causaba eventualmente el despido de un soldado.

Cerca de 11.000 soldados han sido expulsados de las Fuerzas Armadas bajo la ley de 1993, concebida como «término medio» entre el Gobierno del entonces presidente Bill Clinton, que quería levantar la prohibición a los homosexuales, y quienes lo consideraban contraproducente.

Se calcula que EE.UU. cuenta con 1,4 millón de soldados en actividad.

La idea de revertir la ley de 1993 se ha topado con la resistencia de líderes republicanos, como el senador de Arizona y veterano de guerra John McCain, quien sugirió que éste no es el momento más oportuno.

Agencias EFE, DPA y Reuters

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