28 de julio 2014 - 00:00

Obama le exigió a Israel un alto el fuego humanitario en Gaza

Los distintos ceses del fuego acordados por Israel y Hamás fueron sistemáticamente violados, sumergiendo a la población civil de Gaza en reiterados bombardeos y ataques de artillería.
Los distintos ceses del fuego acordados por Israel y Hamás fueron sistemáticamente violados, sumergiendo a la población civil de Gaza en reiterados bombardeos y ataques de artillería.
Washington y Jerusalén - El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, instó ayer por primera vez a Israel a un alto el fuego humanitario en la Franja de Gaza, donde murieron más de mil palestinos y donde continuaban las hostilidades a pesar del anuncio de Hamás de una tregua el último día de ramadán.

En una conversación telefónica con el premier israelí, Benjamín Netanyahu, Obama "dejó claro el imperativo estratégico de instituir un inmediato e incondicional cese el fuego", según la Casa Blanca. Instando a poner fin permanente a las hostilidades sobre la base de un acuerdo de cese el fuego de 2012, Obama agregó que "básicamente, cualquier solución duradera al conflicto isralí-palestino debe asegurar el desarme de grupos terroristas y la desmilitarización de Gaza".

Ambos bandos se responsabilizaron mutuamente de la continuación de las hostilidades, en detrimento de un eventual alto el fuego en la víspera de la gran fiesta musulmana de Eid al Fitr, que marca el final del ramadán.

Para Netanyahu, los combatientes de Hamás "violan su propio cese del fuego", al continuar con el lanzamiento de cohetes contra Israel, declaró a la CNN. "Esperamos una respuesta oficial del enemigo", declaró por su parte el portavoz de Hamás en Gaza, Sami Abu Zuhri, quien dio a entender que sus combatientes continuarían el lanzamiento de cohetes hasta que Israel no detenga sus operaciones.

Al respecto, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, insistió anoche "en los términos más fuertes" a prolongar 24 horas más la "tregua humanitaria" observada durante 12 horas el sábado.

Hamás había rechazado el sábado una tregua de varias horas aceptada por el Consejo de Seguridad de Israel, y exigió la retirada de los soldados del enclave palestino, al que ingresaron el 17 de julio, nueve días después del inicio de los ataques aéreos.

En total, la ofensiva israelí mató a 1.031 palestinos, un 75% civiles, según la ONU, un balance revisado a la baja tras un examen en profundidad de los restos mortales encontrados entre los escombros.

Aunque se logre una tregua duradera, persisten los desacuerdos sobre las cuestiones de fondo. Israel, que anunció haber matado a unos 320 combatientes de Hamás, quiere llevar hasta el final la misión de neutralización de sus "túneles ofensivos". Los túneles son utilizados para lanzar ataques contra Israel, así como para esconder su arsenal y sus centros de operaciones. El Ejército señaló que destruyó unos 30 de estos pasos subterráneos y, para ello, explican que deben estar sobre el terreno.

Por su parte, Egipto anunció que destruyó 13 túneles que unían la península del Sinaí con la Franja de Gaza, que Hamás habría utilizado para introducir combustible, armas, víveres y dinero en el enclave palestino. El movimiento terrorista plantea como condición el levantamiento del bloqueo impuesto desde 2006 por Israel.

Igualmente, Israel debe tener en cuenta a la opinión pública de su país, donde un 85,6% de los israelíes se oponen a un alto el fuego, según un sondeo difundido por la radio militar.

Agencias EFE, ANSA y Reuters

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