Obligó Zapatero a Cristina a hablar sobre Aerolíneas

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Madrid (especial) - Cristina Fernández de Kirchner no pudo evitar que José Luis Rodríguez Zapatero introdujera de lleno el conflicto por Aerolíneas Argentinas en la agenda de la gira presidencial. Antes de la llegada de la jefa de Estado a España hubo intentos concretos para que la cuestión se mantuviera como un problema entre el Gobierno argentino y el grupo Marsans en privado. Pero en el encuentro de ayer en el Palacio de La Moncloa, Zapatero no dejó de preguntar y consultar sobre el tema y la forma en que desde Buenos Aires se piensa continuar con el conflicto.
De todas maneras, no hubo censuras por parte de Zapatero a la visitante (la situación no lo ameritaba), pero sí el jefe de Gobierno obligó a la Presidente a aclarar si efectivamente avanzaron las negociaciones por la adopción de la deuda de Marsans con Airbus por más de 15 aeronaves a un costo de casi u$s 1.000 millones. «Seguiremos de cerca el tema», aclaró, con una sonrisa, Zapatero casi al final de la recepción de ayer.
La cuestión de Aerolíneas también tuvo que ser explicada por Cristina de Kirchner cuando, obligada por el protocolo español (y pese a su negativa), enfrentó a la prensa: «Tenemos discrepancias en el tema Aerolíneas, espero que se arreglen, pero eso no empaña para nada las relaciones bilaterales. Están muy por encima de cualquier empresa y de cualquier conflicto» entre dos países como España y la Argentina, dijo Zapatero, el primer consultado por el conflicto. Pese a las diferencias en torno a la compañía aérea expropiada al grupo español Marsans, Rodríguez Zapatero afirmó que «por supuesto» su Gobierno «alentará y apoyará inversiones de empresas españolas en la Argentina», que discurren «positivamente en el 99 por ciento de los temas».
Fernández de Kirchner aludió al 1 por ciento restante, Aerolíneas Argentinas, y explicó que con la expropiación pretende garantizar «un servicio público esencial para la conectividad de los argentinos».
Reuniones
A pesar de que se especuló con la posibilidad de que durante la visita de Cristina a Madrid pudiera alcanzarse un acuerdo, la Presidente dijo que el proceso está en manos de lo que acuerde el Parlamento argentino, y afirmó que no tenía previsto reunirse en privado con el presidente de Marsans, Gonzalo Pascual. Sí se entrevistará, sin embargo, con los máximos directivos de otras empresas con importantes inversiones en el país: el presidente de Telefónica, César Alierta, y el de Repsol YPF, Antoni Brufau, y su socio argentino, Enrique Eskenazi.
Cristina se reunirá también con los consejeros delegados de Abertis, Salvador Alemany, y Gas Natural, Rafael Villaseca; y con el presidente del Banco Santander, Emilio Botín.
Zapatero destacó que en los últimos cinco años España ha sido el principal país inversor en la Argentina, donde hay 600 empresas españolas que «están para quedarse». Fernández de Kirchner dijo que, una vez superada la grave crisis que atravesó su país en 2001, se debe tender a un nuevo modelo en el que accionistas argentinos se asocien con españoles para crear empresas que sean bien vistas por los ciudadanos argentinos.
Antes había sido el canciller Jorge Taiana quien había hablado sobre el tema, asegurando que «no pondría plazos» a una solución definitiva al litigio sobre Aerolíneas Argentinas. «Hay conversaciones que se están desarrollando en un ambiente positivo y no es mucho más lo que puedo decir».
Entre los acuerdos que sí se firmaron ayer, Kirchner y Zapatero cerraron el permiso para que alrededor de 82.000 ciudadanos argentinos con residencia legal en España voten en las próximas elecciones municipales españolas, previstas para el año 2011. Zapatero y Cristina Fernández de Kirchner trataron también en la reunión que mantuvieron en el Palacio de la Moncloa sobre la cita del Grupo de los 20, que se celebrará el próximo abril en Londres para intentar una salida a la crisis financiera mundial.
Ambos adelantaron algunas de las medidas que defenderán en la reunión, como la supresión de los paraísos fiscales a corto plazo. Según Zapatero, «la credibilidad del sistema internacional después de lo que ha pasado tiene mucho que ver con la supresión de los paraísos». También pidió reformar el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que su composición sea «más equilibrada y equitativa» y por concertar un sistema de supervisión que sea respaldado por toda la comunidad internacional.
A la noche, puntual, la Presidente y su comitiva tuvieron su cena de gala en el Palacio de Oriente, donde la jefa de Estado lució el collar de la Orden de Isabel la Católica con el que por la mañana el monarca la había condecorado en nombre del reino español. En la cena, con hombres de frac y mujeres de largo, Cristina de Kirchner lució un vestido escotado en tonos pasteles marrones, y habló, según su definición, «con el corazón». Expresó que «la relación con España fue, es y será inalterable», y remarcó que ese país y la Argentina tienen una historia común.

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