28 de julio 2015 - 00:00

Obras de porte reanimarán el mercado local en agosto

Con una base de 1 millón de pesos, “Atardecer en La Boca”, de Benito Quinquela Martín, liderará la subasta de Saráchaga el 11 de agosto.
Con una base de 1 millón de pesos, “Atardecer en La Boca”, de Benito Quinquela Martín, liderará la subasta de Saráchaga el 11 de agosto.
En la primera quincena de agosto, dos subastas resaltan en la agenda porteña. El Banco Ciudad, el martes 5, presenta bases interesantes, y encabeza la grilla con "Retrato del embajador Felipe Espil", un óleo sobre cartón de Cesáreo Bernaldo De Quiros con una base de 250.000 pesos.

Le siguen "Figura y animal", óleo sobre tela de Jorge Demirjian, estimado en $ 90.000, "Dama con corona de flores", óleo sobre cartón de Miguel Carlos Victorica, también en $ 90.000, "Sobre Lila", acrílico sobre tela de Eduardo Mac Entyre, en $ 80.000, "El pájaro azul", óleo sobre tela de Vito Campanella, en $ 70.000, "La luz de la luna", mixta sobre cartón, en $ 32.000, "De la serie cuadernos de viaje", mixta sobre papel de Claudio Gallina, en $ 25.000, la misma valuación de "Arlequín", témpera sobre cartón de Carlos Alonso, "La tinaja", óleo sobre tela de José Teresio Fara, en $ 25.000 y, finalmente, "Luna atrapada", escultura en resina de Leo Vinci, estimada en $ 20.000.

El martes 11, Saráchaga reanima una plaza que mostraba hasta hoy un predominio de lotes de la franja primaria de precios con obras de porte, lideradas por "Atardecer en La Boca", óleo sobre cartón de Benito Quinquela Martín, con 1.000.000 de pesos de base, seguido por "Árboles floridos (Paisaje de Tucumán)", óleo sobre tela de Valentín Thibon de Libian, estimado en $ 780.000, "Yoguis con ángel", acuarela sobre papel de Alejandro Xul Solar, en $ 600.000, "Gaucho", óleo sobre tela de Horacio Espondaburu, en $ 325.000, "La novia", óleo sobre cartón de Pedro Figari, en $ 280.000, "Naturaleza muerta", óleo sobre tela de Santiago Cogorno, en $ 220.000 y "De las acantas", óleo sobre tela de Enrique de Larrañaga, en $ 130.000

El hecho es que, en lo que va del año, el mercado no abundó en grandes ventas o cifras, ni en subastas ni en operaciones privadas. Como en todo, hay excepciones y ellas alientan a quienes buscan obras de este tipo, que superan la barrera de entre los cien mil y el millón de pesos de base, aunque de momento sean escasas.

Pese a ello, los operadores están esperanzados en que la segunda parte del año sea mejor que la primera, cosa que ocurre por lo general entre los meses de junio y noviembre, aun cuando este año haya arrancado con una merma en las ventas por factores propios (reglamentaciones de orden tributario) y externos a la actividad: el año electoral, la suba de la divisa estadounidense en el mercado informal y el aumento de tasas de interés, que pese a todo, no lograron que disminuya la intención de compra de obras de arte.

Además, el mercado se viene transformando, y eso ha abierto canales de venta alternativos que hacen que hoy exista un concepto de la obra de arte más tangible y vista como un objeto que puede tenerse y disfrutarse, muchas veces de artistas que están empezando su carrera, lo que añade emoción a la compra.

Hoy por hoy, la cantidad de obras que se venden por canales no tradicionales no es mensurable con exactitud, pero crece año a año y produce una ampliación de la base de compradores, especialmente en la franja más accesible, por lo que no llegan a generar cifras totales importantes y que son aún difíciles de estimar en cifras o aumento de porcentaje.

El fenómeno no es local y, más allá de los vaivenes provocados por los precios y las circunstancias, la intención de compra de obras de arte crece constantemente no sólo aquí sino en todos los rincones del planeta y en todas las franjas de precio.

Según la consultora Art Price -que recientemente publicó un índice, producto de una encuesta realizada entre sus abonados de todo el mundo-, la confianza en la inversión de arte dio como resultado un 24,4% favorable a nivel global para el próximo trimestre. Y mientras en Europa se baten récords constantemente, en la India, las casas de subasta de arte contemporáneo florecen a la par de la cantidad de compradores, el mundo árabe gasta centenares de millones de dólares equipando museos y colecciones privadas y China sigue su carrera ascendente más allá, incluso, de sus peripecias financieras.

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