30 de diciembre 2008 - 00:00

Obsequio K: reviven el clamor “Néstor 2009”

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Ejercicio previsible, sectores del kirchnerismo volvieron ayer a agitar la postulación de Néstor Kirchner como candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires en las elecciones de octubre próximo. reactivando el desvaído operativo clamor «Néstor 2009».
El encargado de revivir el coro, que a diferencia de otras ocasiones fue más opaco y menos numeroso, fue Edgardo Depetri, diputado del FpV y jefe del Frente Transversal, uno de los grupos piqueteros ultra-K, y de los primeros en proponer al ex presidente como postulante.
Depetri hizo una doble tarea: dijo que su sector impulsa al patagónico como candidato pero, además, sostuvo que también Alicia Kirchner, hermana del ex mandatario y actual ministra de Desarrollo Social de Cristina de Kirchner, podría figurar en la lista.
Vuelve, de ese modo, el juego de los apellidos ilustres que en los últimos días sumó una versión bonaerense con la aparición en escena del sobrio José «Pepe» Scioli, hermano del gobernador, como posible integrante de una lista del FpV en 2009.
El recurso de los apellidos ilustres no es nuevo. Duhalde, en su momento, lo usó con su esposa, Chiche, aunque no le dio resultado: perdió en el 97 con Fernández Meijide y cayó, en 2005, con Cristina de Kirchner.
Macri, el año pasado, también lo puso en práctica. A su pacto con Francisco de Narváez, le sumó su apellido al ubicar a Jorge, su primo, como candidato en la boleta de Unión-PRO. De ese modo, aseguran los macristas, se traccionó votos para De Narváez.
Kirchner lo ha hecho en múltiples ocasiones, en Buenos Aires en 2005, en Santa Cruz en 2007 -con Alicia candidata- y el mismo año, su esposa hizo figurar grande y estridente su apellido de casada en la campaña y en las boletas, a pesar de que insistía en que la llamen Fernández.
Ahora es el turno de los Scioli. Sin posibilidad de incorporar al gobernador en la boleta, como se evaluó tiempo atrás en el Gobierno mediante el atajo peligroso de una elección constituyente simultánea a la legislativa, ahora se menciona a «Pepe» Scioli como candidato.
Todo sea, claro, para imprimir la marca Scioli en las boletas del oficialismo con el objetivo, inocultable, de sumar voluntades a partir de la imagen positiva que registra el gobernador, que es el oficialismo que mejor rankea -incluso por encima de Kirchner- en la provincia.
Todo, claro, dependerá de cómo diseñe el mapa electoral el patagónico desde Olivos. Así, al menos, lo dejan saber en La Plata donde aparecen, como ofertas paralelas, otras figuras: Santiago Montoya, Mario Oporto y el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.
En paralelo, con Depetri reactivando el «Operativo Clamor Néstor 2009», otros grupos siguen con esa tarea. Es el caso del Movimiento Evita, de Emilio Pérsico, otro de los que inundó paredones con la oferta de Kirchner como diputado nacional por Buenos Aires.
La teoría de los híper K es simple y lineal: Kirchner permite nacionalizar la elección y convierte la legislativa en una votación para «plebiscitar» la gestión de gobierno. Lo plantean, desde ese enfoque, como un dato positivo.
Afirman, en esa línea, que en el conurbano Kirchner mide 30% más que cualquier otro candidato oficial. Es decir: los demás postulantes, entre ellos Alicia, Sergio Massa o Graciela Ocaña, no superarían el 15% de intención de voto.
Esa visión contrasta con lo que plantean analistas y politólogos que coinciden, desde Rosendo Fraga a Carlos Germano -no todos lo dicen en público- que la figura de Kirchner polariza y podría ser un factor que incite a la unión de la oposición acrecentando el riesgo de una derrota del oficialismo.

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