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Occidente pone condiciones duras al reelecto Karzai
Hamid Karzai seguirá gobernando Afganistán por los próximos cinco años. Las fundadas denuncias de fraude en la primera vuelta pesan sobre su legitimidad.
Sin embargo, Estados Unidos anticipó que emprenderá con él «conversaciones difíciles» y que le exigirá «hechos» que demuestren su voluntad de erradicar la corrupción y mejorar la gobernabilidad.
En una conversación telefónica mantenida ayer con Karzai, después de que la Comisión Electoral Internacional (CEI) lo declaró vencedor de unas elecciones plagadas de denuncias de fraude, Obama felicitó a Karzai por el resultado que calificó de ajustado a la Constitución afgana.
Sin embargo, «le enfaticé que éste tiene que ser un momento en que escribamos un nuevo capítulo basado en una mejora de la gobernabilidad, en esfuerzos mucho más serios para erradicar la corrupción, en esfuerzos conjuntos para acelerar el entrenamiento de las fuerzas de seguridad afganas, que tiene que ser una de nuestras mayores prioridades», declaró Obama a la prensa tras su conversación.
«Karzai me aseguró que entiende la importancia de este momento, pero como le dije, las pruebas no tienen que ser meras palabras, sino hechos», subrayó el presidente estadounidense.
Poco antes, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, había adelantado que Washington considera a Karzai el líder «legítimo» de Afganistán y que la Casa Blanca no veía «ninguna razón» para que la sociedad afgana no lo vea como tal.
No coincidió con ese punto de vista uno de los principales consejeros de Abdulá, Mehidi, quien dijo que «ganar sin elecciones es un golpe de Estado».
Abdulá, ex canciller, anunció el domingo su retiro de la segunda vuelta por considerar que no había garantías suficientes de transparencia tras las masivas acusaciones de fraude en la primera ronda, el 20 de agosto.
De este modo, Karzai, que ante dichas acusaciones, validadas por los observadores internacionales y que supusieron la cancelación de cientos de miles de votos espurios, se había visto obligado a convocar la segunda vuelta electoral, quedó como el único candidato, por lo que la Comisión Electoral Independiente (CEI) de Afganistán lo declaró ayer vencedor de los controvertidos comicios.
La deserción de Abdulá supuso un severo revés para la legitimidad de un proceso electoral muy discutido y que se da en un país ocupado y en pleno auge de la violencia. Obama necesita imperiosamente que el Gobierno afgano se vaya haciendo cargo de la guerra con los talibanes, dado lo impopular de la contienda entre la población norteamericana y el riesgo de derrota señalado por comandantes del Pentágono.
Gran Bretaña, Francia y Alemania le expresaron a Karzai prevenciones similares a las de la Casa Blanca.
Agencias DPA, EFE y AFP

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