8 de septiembre 2015 - 00:00

Ofensiva judicial llega ya demasiado cerca

Brasilia - Las investigaciones sobre el escándalo de corrupción en Petrobras, que llegaron al Palacio del Planalto, han puesto bajo la lupa sobre las finanzas de las campañas electorales de la mandataria, Dilma Rousseff, de su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva y sobre dos de sus principales ministros. Esto deja al Gobierno sumido en una grave preocupación: ¿llevarán a varios funcionarios al banquillo?

Las indagaciones, en todos los casos, se basan en denuncias realizadas por el empresario Ricardo Pessoa, uno de los arrestados por haber participado en los fraudes en Petrobras, que colabora con las investigaciones.

Por un lado, el ministro Teori Zavascki, del Supremo Tribunal Federal (STF), pidió al juez responsable del caso Petrobras, Sérgio Moro, que investigue sospechas de que las campañas electorales que llevaron a Lula a ser reelegido (2006) y a Rousseff al Gobierno (2010) y a la reelección (2014) recibieron dinero desviado de la petrolera estatal.

Según informó ayer el diario O Globo, Zavascki pidió que sean investigados los excoordinadores de las campañas de los candidatos el Partido de los Trabajadores (PT): el exdiputado José de Fillipi, quien fue tesorero del comité de reelección de Lula en 2006, y de la primera campaña de Rousseff, en 2010; y el actual ministro de Comunicación de la Presidencia, Edinho Silva, tesorero de la campaña de Rousseff de 2014.

Según O Globo, también podrá ser llamado a declarar en el marco de esta investigación el extesorero del PT Joao Vaccari Neto, encarcelado desde abril por sus implicancias en el caso Petrobras.

Al mismo tiempo, la Suprema Corte investiga a Silva y al jefe del Gabinete Civil de Rousseff, Aloizio Mercadante. El primero es acusado de haber coaccionado, en su calidad de tesorero del comité, a empresas contratistas de Petrobras que participaban en los fraudes para que donaran para la reelección de Rousseff. En el caso de Mercadante, se lo acusa de haber recibido recursos desviados para su campaña a la gobernación de San Pablo en 2014.

Según Pessoa, en 2014 Silva lo coaccionó a donar 7,5 millones de reales (unos 2 millones de dólares) para la campaña de reelección de la actual presidenta.

Ambos ministros han negado de manera categórica las acusaciones.

En su editorial de hoy, el diario Folha de Sao Paulo afirmó que la apertura de los procesos de investigación de ambos secretarios de Estado refuerza la presión al Ejecutivo para que ponga en práctica una reforma de Gabinete que permita aceitar las relaciones con un Congreso que está en pie de guerra.

"La investigación sobre Mercadante y Edinho alcanza el sistema nervioso del (Palacio del) Planalto", sede de la presidencia brasileña, sostiene Folha, que recuerda que el primero es "la mano derecha" de Rousseff, al tiempo que Silva actúa como "bombero" de la profunda crisis política y económica que sacude al Gobierno.

Auxiliares de Rousseff citados por el diario sostienen que sólo una reforma total y drástica del Gabinete puede permitirle al Gobierno una recuperación.

Agencia DPA

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