- ámbito
- Edición Impresa
Ofrece el Gobierno debatir ley si le dejan usar reservas para deuda
Agustín Rossi, Ernesto Sanz
Con el nuevo DNU bloqueado también por la Justicia, el Gobierno no tiene demasiadas alternativas, salvo que la Cámara en lo Contencioso Administrativo reserve alguna sorpresa para cuando emita su fallo sobre la apelación al dictamen de primera instancia que amplió la cautelar al nuevo decreto. Pero de todas formas se considera que ese segundo intento anunciado en el Congreso ya está en vía muerta.
Con ese ambiente hubo cruces y ofrecimientos de negociación desde ambos bandos el fin de semana, algunos tentativos para analizar el terreno y otros en el afán de algunos senadores de calmar los ánimos y salvar la ropa de un escándalo institucional que no tiene solución.
En lo real, no hubo avances para lograr un acuerdo que consiga que una ley reemplace el DNU habilitando el uso de las reservas para pagar deuda. De hecho, ayer las negociaciones no estaban abiertas entre el radicalismo, el peronismo disidente y el kirchnerismo. Y aunque las ofertas sobraran, ninguna parecía servir para arreglar el entuerto.
Ésa es la pretensión máxima del Gobierno, en el caso de que acepte finalmente a negociar. A pesar de las propuestas de José Pampuro y el reconocimiento de Agustín Rossi de que están dispuestos a debatir modificaciones al Presupuesto 2010 a cambio de permitir el uso de reservas para pagar deuda, aún no existe ningún canal abierto que las partes reconozcan para encauzar el conflicto.
Ese tanteo de Rossi fue una respuesta a otro pedido del mendocino Ernesto Sanz, que la semana pasada ofreció debatir el pago de deuda dentro de un nuevo Presupuesto 2010 que debería ser debatido en el Congreso.
Después de Pampuro, Rossi fue el kirchnerista más frontal hasta ahora en la evaluación de alguna posibilidad que reemplace el decreto de Cristina de Kirchner por una ley: «Si la oposición acepta el uso de reservas, nosotros no tenemos ningún problema en analizar el Presupuesto de la Nación», dijo ayer.
Esto significa estudiar un proyecto de ley, que aún no existe, para modificar el programa de deuda. Es decir, convertir la facultad para tomar financiamiento que se había introducido en los artículos 43 y 44 del Presupuesto 2010 para cubrir el faltante en los pagos que deberá hacer la Argentina este año, en una autorización para cubrir esos baches con reservas. Hasta ahí estaría dispuesto a llegar el kirchnerismo.
La oposición quiere algo más: que en el nuevo rediseño de partidas se analice exactamente cuánto se necesita para cancelar los vencimientos y se lo compense con redistribución del gasto, dividendos a ingresar desde el BCRA y, lo que falte, en reservas.
De ahí que Rossi, que durante el debate en Diputados de la Resolución 125 descolló por las modificaciones que introdujo a esa decisión de la Casa Rosada, fuera terminante en el pedido: «Nosotros tenemos un objetivo, que es que nos autoricen a utilizar las reservas para pagar los servicios de la deuda en el año 2010. Uno nunca tiene que perder la expectativa de que en algún momento se termine con un resultado positivo. Nunca encontré una alternativa que me permita vislumbrar la solución del tema. Habrá que ver lo que pasa». explicó ayer.
Miguel Pichetto mantiene sobre el caso un silencio sospechoso. Mientras no reconoce ninguna negociación, hacia adentro se prepara para hacerlo. Sería extraño que esta vez la política no ofrezca alguna salida, a pesar del empecinamiento de Néstor Kirchner en no aflojar, dureza que provocó la semana pasada que el primer intento por lograr convertir la ola de decretos en una ley, motorizada por el disidente pampeano Carlos Verna, terminara en otro DNU, insultante para la Asamblea Legislativa, y que contenía además muchas de las propuestas que ventilaban en el Congreso.
Ya sea por una ley autónoma o una reforma al Presupuesto 2010, el kirchnerismo deberá aceptar un cambio. Más difícil será salvar a Marcó del Pont de un rechazo deshonroso, al punto que se analiza ya en la Rosada retirar el pliego para su acuerdo antes que el Senado lo destruya. Con buen tino, mucho mejor que el de la mayoría de los funcionarios, la propia presidenta en comisión del BCRA adelantó que acatará la decisión del Congreso, un gesto de cordura casi único en medio de las fantasías políticas en que se sumió el kirchnerismo la semana pasada.
En esa línea, todos son tiros al aire todavía. Hasta el propio Florencio Randazzo avanzó el camino de un acuerdo, en una simulación clara para el estudio de terreno que está haciendo Néstor Kirchner sobre el tema: «Si hay un proyecto de ley que tenga el mismo sentido que el Decreto de Necesidad y Urgencia, que lo propongan. Nos tiene que permitir honrar las deudas del país al menor costo posible y nosotros vamos a acompañarlo», dijo esperando ofertas que aún no llegaron.


Dejá tu comentario