22 de agosto 2018 - 00:00

Ojos en la nuca: rehabilitan el carbón

Washington - El Gobierno del presidente Donald Trump anunció ayer un nuevo plan regulador destinado a mantener activas cientos de centrales de carbón que el exmandatario Barack Obama quería cerrar cuanto antes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de Estados Unidos.

Denunciada de inmediato por ambientalistas, la decisión apunta a materializar el compromiso de la campaña de Trump para anular los estándares ambientales de la era Obama considerados por el republicano como ilegales y destructivos de empleos, especialmente en regiones que le son leales como Virginia Occidental y Kentucky.

El nuevo plan propuesto avalará que centrales eléctricas estadounidenses expulsen millones de toneladas de gases de efecto invernadero en la atmósfera en las próximas décadas, alejando a EE.UU. de los objetivos del acuerdo climático de París de 2015, del que se retiró el año pasado por decisión de Trump. Las emisiones también incluyen otros contaminantes atmosféricos como el dióxido de azufre (SO2).

Incluso si prospera, el plan puede tomar meses o incluso años de implementación debido a demoras legales y obstáculos jurídicos.

"La era de las obligaciones federales monolíticas y burocráticas terminó", dijo Andrew Wheeler, jefe interino de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), en una teleconferencia con la prensa.

La iniciativa reemplazaría el Plan de Energía Limpia de Obama, que había impuesto las más estrictas normas anticontaminación de la historia a las centrales eléctricas de carbón, pero que fue suspendido por la Corte Suprema y luego anulado a la llegada al poder del presidente republicano.

El plan establece un nuevo marco para regular las emisiones de gases de efecto invernadero. La EPA propone descentralizar esta regulación a nivel de los estados federales, dejando "flexibilidad" en Kentucky o California para establecer sus propios estándares y asegurando así que los estados que consumen mucho carbón puedan seguir haciéndolo sin ninguna injerencia federal.

"La administración quiere quedarse de brazos cruzados", lamentó Kenneth Kimmel, presidente de la Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados), que recordó que la EPA también anunció hace unos meses su intención de eliminar futuros estándares antipolución para los vehículos.

"Somos el único país del mundo que considera el carbón como una energía del futuro, cuando el futuro es aire limpio, energía limpia", sostuvo Gina McCarthy, quien fue directora de la EPA en el anterior Gobierno.

La decisión hará más difícil el objetivo de reducción de gases de efecto invernadero fijado por Obama (de -26% en 2025 en comparación con 2005), que ya era poco ambicioso en comparación con el europeo. En 2016, Estados Unidos tuvo una reducción de 12% de sus emisiones en comparación con 2005.

Agencias AFP y Reuters

Dejá tu comentario