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Ola de devaluaciones vuelve a presionar a la Argentina
El Banco Central leyó estas señales y convalidó con compras una suba de un centavo hasta $ 3,52. Claro que si bien es el mayor nivel desde 2002, por otra parte se trata de una devaluación que está muy lejos de la que vivieron otros mercados emergentes.
Lo sucedido ayer no es un hecho aislado. Por el contrario, la decisión de Martín Redrado es mantener a rajatabla su esquema de «flotación administrada», esto es, inducir variaciones leves al alza del dólar, pero siempre evitando grandes saltos. La explicación es que a diferencia de lo que sucede en otros países, la sensibilidad de la población respecto de cualquier movimiento de la divisa exige un máximo cuidado. Un incremento súbito del tipo de cambio nominal podría desatar, según esta visión, una corrida de depósitos en cuestión de horas.
Incluso los países de la región más estables, como el caso de Chile, optaron por admitir devaluaciones más fuertes para enfrentar la crisis. México y Perú son otros que se suman a la lista. Si bien parecía que la suba del dólar (que llegó al 40% en muchos países en cuestión de semanas) ya había llegado a un límite, las nuevas pérdidas en los mercados en las últimas semanas demostró que el mecanismo de ajuste continúa vigente.
Pero es evidente que las principales miradas de los funcionarios argentinos se centran en Brasil, en medio de una disputa comercial entre los sectores industriales de ambos países. Luego de haberse apreciado en las últimas semanas, ayer el real se devaluó casi el 2,5% y finalizó casi en 2,33 por dólar. No es un movimiento dramático y se estima que el Banco Central brasileño optará por mantenerlo en alrededor de estos valores en los próximos meses. Pero todo dependerá de cómo siga la crisis mundial y cuál sea la evolución de la fuga de capitales en ese país. Si se acelera la tendencia de incremento del dólar contra el real, la estrategia de una suba a ritmo de tango en la Argentina tambalea.
En esta línea, el euro cerró ayer en su valor más bajo desde diciembre, por debajo de 1,26 por dólar tras caer casi el 1,5%.
Sin demasiado margen para acelerar el ritmo de devaluación del peso, la pregunta que surge es si la Argentina está en condiciones de soportar semejante crisis global con una moneda que se deprecia muy lentamente contra el dólar, pero que se aprecia contra todas las demás. Por otra parte, con una inflación que sigue en niveles elevados (no bajaría de 15% este año), la economía argentina sería una de las pocas que durante 2009 se encarecerá en dólares.


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