12 de agosto 2013 - 00:00

Onganía ayudó a la caída del Che en Bolivia

San Pablo - La dictadura de Juan Carlos Onganía proveyó bombas de napalm y otro armamento al Gobierno militar de Bolivia para combatir a la guerrilla comandada por Ernesto Che Guevara, según archivos desclasificados del Gobierno militar de Brasil (1964-1985), que también revelan que se montó una red de espionaje a partir de una hipótesis de conflicto con una alianza entre la Argentina, Uruguay y Paraguay.

La información está contenida en documentos del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Brasil liberados en los últimos días y publicados por el diario O Estado de Sao Paulo.

Pese a que Brasil no creía en la información boliviana de la presencia del Che Guevara en la selva de ese país para armar una guerrilla, informó a los altos mandos militares que la Argentina y Estados Unidos lo ayudaban para destruir al grupo.

El dictador boliviano René Barrientos, apoyado por la CIA para perseguir al Che Guevara -finalmente capturado y ejecutado en La Higuera el 9 de octubre de 1967 tras una fracasada experiencia foquista-, recibió apoyo de la Argentina, según el informe publicado por O Estado de Sao Paulo.

Un facsímil del informe de inteligencia brasileño indica que la Argentina proveyó a Bolivia el siguiente material: "250 fusiles FAL, 200 pistolas calibre 45, 30.000 cartuchos calibre 45, 100 bombas napalm de 100 kilogramos, 50 bombas de 50 kilogramos y 5.000 cartuchos 50".

La fecha de ese informe es el 31 de agosto de 1967, menos de dos meses antes de la muerte de Guevara, que ocho años antes había comandado una de las alas de la Revolución Cubana que tomó el poder el 1 de enero de 1959.

Brasil temía, de acuerdo con los documentos, que una victoria guerrillera en Bolivia afectara sus intereses en ese país, con el que mantiene 3.400 kilómetros de frontera.

En 1967, el temor de Brasil, de acuerdo con O Estado de Sao Paulo, era la "peligrosidad de la guerrilla boliviana por tener extranjeros, sobre todo cubanos, aliados de la Unión Soviética".

La documentación desclasificada también da cuenta de que la dictadura brasileña montó un plan para realizar espionaje en todos los países de América Latina a fines de los años 70, cuando tejió la hipótesis de una guerra contra un bloque integrado por la Argentina, Uruguay y Paraguay.

Según los documentos, el objetivo era monitorear la potencia bélica de cada país de la región y el movimiento de guerrilleros.

Un documento de agosto de 1978 informa sobre la creación del "Plan de Informaciones Estratégicas Militares" bajo el Gobierno del dictador Ernesto Geisel en la cual los militares y diplomáticos debían participar del espionaje a través de las embajadas y consulados en América Latina.

En abril de 1978, dos meses antes del Mundial de fútbol en la Argentina, el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas preparó un escenario bélico llamado Operación Delta, en la cual imaginaba que Brasil se enfrentaría en una guerra a una alianza entre las dictaduras argentinas, paraguaya y uruguaya. Los militares pedían más presupuesto para esta hipótesis de conflicto que meses después fue rechazada por el propio dictador Geisel.

Los archivos desclasificados indican que en la zona fronteriza con la Argentina las fuerzas brasileñas estaban mal preparadas y que el vecino tenía superioridad evidente en su Fuerza Aérea.

Agencias ANSA, DPA, AFP, EFE y Reuters

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