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ONU: relanza hoy Cristina pelea con barreras a venta de productos
Anoche, en pleno ocaso neoyorquino, Cristina de Kirchner en cumbre privada con el empresario George Soros, quien supo tener negocios en la Argentina. La reunión fue en el Mandarin Oriental, un lujoso reducto en Time Warner Center con vista al río Hudson.
De buen humor, tal vez porque se sacó de encima las comitivas numerosas de otros viajes que la obligaban a encerrarse en su suite, un recurso para gambetear la demanda de los dirigentes K que esperan, lejos de Olivos, poder hablar con la Presidente cosas que no pueden hablar en Buenos Aires, simplemente porque la ven poco y a las apuradas.
Ayer, la Presidente almorzó en el Mandarin y otra vez, como el domingo, le dedicó un rato de su media jornada libre a la gimnasia. Esta vez, a diferencia del footing neoyorquino de anteayer ataviada con ropa de neoprene, zapatillas y gorra negras -como contó este diario-, se quedó en el hotel e intercaló charlas con Carlos Zannini, Héctor Timerman y Alfredo Scoccimarro.
El dúo Zannini-Scoccimarro la sigue a sol y a sombra mientras el canciller, al igual que el embajador argentino Jorge Argüello, pivotean con los preparativos para el resto de una gira que será intensa por los viajes, las exposiciones y la sucesión de reuniones bilaterales.
La reunión con Soros despertó intrigas porque el empresario prácticamente había abandonado la plaza argentina en materia de inversiones -un mecanismo que aplicó en el grueso de las economías emergentes- hasta un reingreso al negocio de la agroindustria, en particular biodiésel.
Su socio local es Mariano Bosch, CEO de Adecoagro. Sus inversiones en campos, en particular en Santiago del Estero, sortearon la Ley de Tierras que limita la extensión en mano de extran-jeros. Al margen, Soros se convirtió en un crítico despiada-do del comportamien-to de Alemania, corporizado en Angela Merkel, en la crisis europea. La Presidente recibió a Soros en el piso 54 del Mandarin Oriental desde las 18.15 durante unos 40 minutos.
Recorrió, además, la muestra «Evita Pasión y Acción» que está en exposición en el Consulado Argentino en Nueva York hasta el 28 de septiembre «curado» por el Museo Evita -de hecho, para su apertura viajó Cristina Álvarez Rodríguez, ministra de Gobierno de Daniel Scioli- y montado por el Ministerio de Turismo de Enrique Meyer.
Desistió de participar, más tarde, en la cena ofrecida por Barack Obama para los mandatarios participantes de la 67ª asamblea de la ONU.
Discurso
Además, terminó de perfilar anoche el discurso que dará hoy ante la Asamblea General de Naciones Unidas a las 16.30 hora Argentina
-luego del turno de Ruanda y antes del de Suiza- para el que pidió carpetas e informes sobre la cuestión comercial, en particular lo referido a las trabas al ingreso de productos.
El eje de su exposición tendrá que ver con los debates en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC), un asunto tórrido a partir de los escarceos entre Estados Unidos y China, y sobre el que las economías emergentes vuelven, una y otra vez, a plantear quejas o reclamos.
Como pista puede seguirse la saga de artículos de opinión de Argüello -o, incluso, declaraciones vía Twitter- en los que objeta el «proteccionismo» de EE.UU., en particular con carnes y limones. El embajador sostiene que esa política del Gobierno de Obama responde a un «juego de lobbies».
Al margen, se da por hecho que Cristina de Kirchner también volverá sobre la cuestión Malvinas, expediente en el que no se han observado novedades relevantes en los últimos meses.
Antes, como es habitual, participará del almuerzo brindado por el secretario general de la ONU Ban Ki-moon con quien, más tarde, la presidente argentina tendrá una reunión mano a mano.
El capítulo Medio Oriente, siempre sensible, aparecía anoche difuso aunque a la comitiva se agregó un grupo de familiares de víctimas del atentado a la AMIA encabezados por Sergio Burstein.
Ayer, en tanto, el canciller Timerman se reunió con sus pares de Argelia, Mourad Medelci, y de Pakistán, Hina Rabbani Khar -primera mujer que ocupa ese cargo-, como parte de una secuela de citas bilaterales. La agenda se repite: agradecimientos por el apoyo en la causa Malvinas y acercamiento en materia de vínculos comerciales.
Tanto Argelia, donde funciona un reactor nuclear de origen argentino, como Pakistán, que montó una planta industrial farmacéutica con biotecnología criolla, aparecen en el radar del Gobierno K como señales de posicionamiento en materia tecnológica.


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