Optimismo alemán: “Habrá agitación; es controlable”

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Berlín - El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schauble, afirmó ayer que los mercados financieros no padecerían en 2012 un crac, y que la situación es «controlable». «Creo que la situación es controlable. En la Unión Europea hay una gran determinación entre sus miembros para mantener una situación estable», aseguró en entrevista al Bild am Sonntag.

«Aún habrá algunas sorpresas y agitaciones, pero estamos en posición de hacerles frente. Aconsejo un poco más de calma», añadió. El ministro, que desempeña un importante papel para intentar resolver la crisis de la deuda en la zona euro, se declaró convencido de que los inversionistas recobrarán la confianza en la zona euro. «Europa es una de las regiones económicas más poderosas del mundo y los inversionistas quieren poner su dinero en lugares donde pueden recibir ganancias», insistió. La zona euro atraviesa la crisis más grave de su historia. La canciller alemana Angela Merkel aseguró incluso en noviembre que Europa vivía sus horas más difíciles desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Schauble, de 69 años, agregó que espera que la confianza de los inversores de la zona euro regrese pese a todos los problemas relacionados con la crisis de deuda soberana en los últimos años. Sin embargo, agregó que es esencial que los países altamente endeudados reduzcan sus déficits, además de mejorar su competitividad. También advirtió de la necesidad de establecer un Gobierno económico europeo.

Schauble sostuvo que Alemania seguirá presionando por un impuesto a las transacciones financieras, y que si no puede ser establecido en toda la UE, entonces al menos debía instaurarse en la zona euro. «En la UE acordamos estudiar las posibilidades de un impuesto a las transacciones financieras en los primeros meses del nuevo año», declaró. «Si los obstáculos son demasiado altos, entonces Alemania y Francia presionarán por el lanzamiento del impuesto sólo en la zona euro», agregó.

El brazo ejecutivo de la Unión Europea propuso un impuesto regional a las transacciones financieras que podría recaudar hasta 57.000 millones de euros anuales. Los bancos calificaron al plan como un disparate, y Gran Bretaña dijo que sólo apoyará un impuesto global. En septiembre, la Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la UE, adoptó formalmente planes para un impuesto a las transacciones financieras, que necesitará la aprobación unánime de los estados de la UE.

De acuerdo con este plan, las operaciones con acciones y bonos serán gravadas con una tasa del 0,1%, y las de derivados del 0,01%. El tributo regiría sobre todas las transacciones con instrumentos financieros entre firmas financieras cuando al menos una de las partes de la operación tenga su sede en el bloque. Schauble declaró que quería ver el impuesto ahora.

«No quiero esperar hasta que un impuesto semejante sea lanzado en todo el mundo. De otra forma arriesgaría no sólo la estabilidad de nuestros mercados financieros sino que a los ojos del público pondríamos en peligro la legitimidad de todo el sistema», enfatizó el ministro.

«Es por ello que estoy luchando con tanta determinación por un impuesto a las transacciones financieras. Quizás no pueda detener los absurdos desarrollos en los mercados financieros, pero al menos los frenaría un poco», aseveró. Schauble dijo que quiere que el impuesto desacelere el ritmo de las transacciones financieras y vuelva a algunos negocios especulativos no rentables. «Los mercados están demasiado preocupados con ellos mismos estos días en vez de apoyar a la economía real», indicó. «Debemos desacelerar el ritmo de las transacciones», añadió.

Agencias AFP y Reuters

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