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Orden de Kirchner: no autorizar bono
Esta visión fue ayer seguida puntualmente por el titular de la AFIP, quien criticó abiertamente al jefe de Gobierno porteño. Ricardo Echegaray dijo que la Capital Federal se quedará en una posición desventajosa y que se trata de «una decisión retro de un gobierno pro» (ver aparte).
Lo cierto es que la negativa de Macri a sumarse al blanqueo significa un golpe durísimo para el proyecto oficial. Según cálculos de la propia administración macrista, más del 60% de los ingresos de la moratoria y, especialmente, del blanqueo, dependen de la Ciudad, ya que es en este distrito donde la mayoría de las empresas y los grandes contribuyentes físicos tienen su inscripción. Es además donde se concentra la mayor parte de los proyectos inmobiliarios y comerciales, en teoría los principales interesados en el llamado nacional a regularizar deudas impositivas y previsionales.
La decisión porteña de no avalar el proyecto, e incluso de perseguir localmente a los que se inscriban en él, había sido anunciada el jueves pasado por el jefe de Gabinete porteño Horacio Rodríguez Larreta. Este había asegurado que se gravaría a quienes se adhieran al blanqueo de capitales y a la moratoria impositiva, además de afirmar que no estaba en los planes de Macri sumarse a la ley aprobada en diciembre. Sostuvo también que quienes exterioricen sus fondos deberán pagar Ingresos Brutos y los demás tributos correspondientes a nivel local (por ejemplo, Rentas), lo que encarecería el blanqueo en un total de 4,5 puntos porcentuales, más los intereses correspondientes al período en que no se pagaron. Así, podría encarecerse la presentación en 10 puntos. Esto, sumado al máximo del 8% que cobrará la AFIP, llevaría las multas y punitorios a un costo demasiado elevado en medio de una crisis internacional.
Para el Gobierno nacional, todo se trata de una especie de venganza por la no emisión del bono porteño.


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