12 de noviembre 2009 - 00:00

Original thriller en paisajes exóticos

Kate Beckinsale es la mujer policía que debe investigar unos asesinatos en una base antártica, en un film que, pese a su título local, tiene aventura y misterio pero nada de terror.
Kate Beckinsale es la mujer policía que debe investigar unos asesinatos en una base antártica, en un film que, pese a su título local, tiene aventura y misterio pero nada de terror.
«Terror en la Antártida» (Whiteout, EE.UU.-Canadá-Francia, 2009, habl. en inglés). Dir.: D. Sen. Int.: K. Beckinsale, G. Macht, C. Short, T. Skerritt, A. OLoughlin, S. Doyle.

El principal problema de «Terror en la Antártida» tiene que ver con este título que le pusieron para su estreno en la Argentina. «Whiteout» no es en absoluto una película de terror sino un original thriller de crímenes misteriosos en distintas bases antárticas. «Misterio en la Antártida» hubiera sido un título exacto, ya que se trata de algo tan demodé y atractivo como un film de misterio con algo de aventuras en paisajes exóticos, dada la locación de toda la historia.

El prólogo es a toda acción con unos soldados rusos de la Guerra Fría tiroteándose entre ellos a bordo de un avión que cruza la Antártida. Obviamente, el móvil de aquel viejo tiroteo, que desencadena una catástrofe aérea, es también la causa de los asesinatos que debe investigar la mujer policía Kate Beckinsale. Justamente, una de las mejores escenas del film, y la que tal vez da en la clave justa del clima a desarrollar, es la que encierra a la protagonista junto a dos colegas en los restos del mismo avión ruso, sólo que ahora cubierto por la nieve y plagado de cadáveres emblanquecidos por el frío polar.

EL guión se basa en una novela gráfica, y, sin duda, el director Dominic Sena («Kalifornia», «60 segundos») cuidó la estética al maximo, especialmente en lo que referente a los gadgets del equipo de expedicionario y los trajes antárticos, los enigmáticos paisajes helados -filmados en Canadá con una fotografía excepcional e ingeniosos retoques digitales- y, por supuesto, la aurora boreal, que juega de un modo singular y poético en la trama. En este sentido, la película de Sena aprovecha mejor los detalles antárticos que la ya clásica auténtica entrada de John Carpenter en el tema, «El enigma de otro mundo», que por otro lado es mucho mejor.

A esta «Terror en la Antártida» le falta fuerza, pero es original, está bien actuada, y aunque sólo sea por sus imágenes y tono misterioso, merece verse.

D.C.

Dejá tu comentario