16 de abril 2014 - 00:00

Otra batalla se libra (con engaños) en los medios

Moscú - Separatistas prorrusos asaltan y ocupan desde hace días edificios administrativos en el este de Ucrania y por primera vez el Gobierno de Kiev responde con la fuerza: la "operación antiterrorista" lanzada a gran escala, en la que se están registrando víctimas de ambas partes, no será el último enfrentamiento entre ambos bandos.

Pero hace mucho que el conflicto ucraniano no se limita a las calles: en los medios se libra una dura batalla propagandística que alcanzó ya su punto álgido en la crisis de Crimea, cuando se difundieron mentiras y medias verdades sobre la península. Una vez más, como en todos los conflictos, la verdad es la primera víctima.

Los medios estatales rusos controlados por el Kremlin intentaron dar la impresión de que "observadores electorales internacionales" garantizarían la transparencia y la limpieza del referendo de Crimea. E informaron como si la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) hubiera dado su visto bueno a una consulta popular criticada internacionalmente.

Pero en ese momento ya estaba claro que el renombrado grupo no enviaría expertos a Crimea. Los "observadores electorales" no eran más que diputados de Rusia o de Israel invitados por la cúpula de la península, fiel a Moscú. No llama la atención que no se conocieran críticas especiales al referendo.

En la cuestión propagandística, el presidente y exjefe de los servicios secretos rusos, Vladímir Putin, considerado un maestro en manipular la opinión pública, lleva la voz cantante y en muchos casos lo hace personalmente. Por ejemplo, al afirmar que "la toma de poder" del Gobierno prooccidental en Kiev desató una "crisis humanitaria".

"Cientos de miles de ucranianos huyeron a Rusia", aseguró, cuando en realidad las "pruebas gráficas" difundidas por el primer canal de la televisión rusa resultaron ser las salidas diarias de ucranianos a Polonia.

Sobre la propaganda de Putin, el Departamento de Estado norteamericana llegó a decir que el mundo nunca había visto un "cuento ruso tan espectacular" desde Fiodor Dostoievski.

Pero Washington también se permitió deslices importantes. Rusia no puede justificar la anexión de Crimea con la independencia de Kosovo, dijo, por ejemplo, el presidente Barack Obama, y se refirió a un "referendo reconocido internacionalmente" al hablar de la antigua provincia serbia, cuando nunca lo hubo.

"Obama necesita un nuevo escritor de discursos", respondieron medios rusos. Y la radio Echo Moskvy añadió: "Nosotros mentimos con más credibilidad".

Agencia DPA

Dejá tu comentario