- ámbito
- Edición Impresa
Otra mala para Piñera: once millones sin luz
El apagón fue total en Santiago y otras ciudades del centro del país. Hizo revivir escenas posteriores al terremoto de febrero de 2010, incluidos saqueos.
El corte se produjo a las 20.32 locales y dejó sin luz, durante un período crítico de entre dos y tres horas, a las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana de Santiago y OHiggins, así como a algunas zonas de Atacama y del Maule. Se trata de la región de mayor densidad poblacional, en la que viven 11 de los 17 millones de habitantes del país. Sólo en la capital viven 6 millones de chilenos.
Evaluación
En la mañana de ayer, el suministro se había restablecido en el 97% del área afectada, y los problemas persistían sólo en algunas calles o sectores dispersos, según evaluó el ministro de Energía, Rodrigo Álvarez. «Hay que investigar todo. Primero, por qué se produjo la falla eléctrica. Segundo, por qué respondió el sistema técnicamente de esa forma. En tercer lugar, qué pasó con el sistema computacional que en ese momento llevó a que parte del centro de despacho de carga y las distintas empresas tuvieran que hacer de forma menos automática la recuperación del sistema», enumeró Álvarez.
La interrupción se produjo debido a una falla en un transformador de la subestación de Ancoa, en la localidad de Linares, unos 300 kilómetros al sur de Santiago, la que provocó la caída de dos líneas principales de transmisión.
La situación se vio agravada por una caída en el sistema informático que permite la recuperación automática y a distancia del suministro, por lo que ese procedimiento se tuvo que hacer de forma manual.
La falta de suministro eléctrico no provocó emergencias de gravedad, pero alteró el funcionamiento del servicio de metro en Santiago, de la circulación del tránsito, obligó a suspender partidos del torneo de fútbol chileno y fue aprovechada por una turba de 200 personas que saqueó un supermercado en el populoso distrito santiaguino de Quilicura.
Carabineros hizo uso de sus armas para repeler a los asaltantes, que también realizaron disparos, y un adolescente de 17 años resultó herido en la pierna por una bala. Su vida no corría peligro.
El corte volvió a poner de manifiesto la fragilidad de la red de transmisión, que el 14 de marzo de 2010 había sufrido otro apagón masivo debido a la inestabilidad en que quedó el sistema tras el terremoto de 8,8 grados Richter ocurrido dos semanas antes. El problema se originó entonces por una avería en un transformador en la subestación de Charrúa, en la región sureña del Biobío, unos 400 kilómetros al sur de Santiago.
En aquella ocasión, la red de telefonía celular se había saturado, como en las horas posteriores al terremoto. Para sortear una situación similar, el Gobierno alentó el uso de mensajes de texto en casos de emergencia, e instó a las telefónicas a reforzar la estabilidad de la red, pero el sistema de mensajería no pasó la prueba y colapsó el fin de semana.
Investigación
«El sistema de mensajería no funcionó con la capacidad que nosotros diseñamos y estamos realizando la investigación correspondiente para entender por qué hubo estas dificultades», subrayó el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Pedro Pablo Errázuriz.
También la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI), dependiente del Ministerio del Interior, mostró una lenta respuesta ante el apagón, del que informó por primera vez en su página web cuando el suministro se había restablecido casi en su totalidad.
A través de su director ejecutivo Rodrigo Castillo, la Asociación de Empresas Eléctricas pidió disculpas a los afectados por el apagón y no descartó un «esquema de compensaciones», citó la edición on line del diario La Tercera.
Agencias EFE y AFP,
y Ámbito Financiero


Dejá tu comentario