Otra opción para blanquear la economía, la cuenta fiscal

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Un tema que se está abordando desde varios ministerios y que es válido reconocer que no resulta fácil ni la reforma ni lograr un sinceramiento de las operaciones, por eso es necesario hacer esfuerzos conjuntos.

En el mes de julio de 2016 el secretario de Hacienda creó la Comisión para la Reforma Tributaria, siendo uno de los objetivos precisamente la modificación del sistema tributario vigente.

Por su parte la Ley 27.260 crea en su artículo 77, una Comisión Bilateral para la reforma tributaria en el ámbito del Poder Legislativo.

Recientemente el ministro de Hacienda contrató a FIEL para que realice un análisis preliminar para una reforma del sistema tributario.

Por su parte el ministro de Interior con los gobernadores provinciales están reuniéndose para analizar una nueva ley de coparticipación.

Realmente cuando existen muchas comisiones en distintos organismos para tratar el mismo tema, la conclusión, de acuerdo nuestra experiencia histórica, es que no se llegará a ningún final. Deseo equivocarme.

Independientemente de la necesidad real de modificar el sistema tributario, lo más importante sería tratar de integrar la parte de nuestra economía que se encuentra fuera del sistema, o sea lo que comúnmente es conocida como "economía en negro", que se calcula entre un 30 y un 40 por ciento de la economía real.

Reconozco que no resulta fácil "blanquear" esa economía pero convendría hacer los esfuerzos necesarios y en conjunto para comenzar poco a poco a integrarla pues cuando aumentan los contribuyentes pueden bajarse los impuestos, cualquiera sean estos.

Partamos entonces del contribuyente y de la necesidad visceral de darle educación tributaria, no amenazas, para comenzar instruyendo que sepa qué y cuándo debe pagar por la actividad que está por comenzar.

Ese es el momento en que la municipalidad, que lo habilitará o le impedirá la apertura de su local; debe instruirlo y le debe quedar claro al futuro contribuyente que el dinero de los impuestos no es de él sino del estado.

Recordemos que recién en 1992/3, con las Resoluciones Generales 3118 y 3419, se estableció la obligación de emitir facturas, recibos y remitos con numeración correlativa.

En efecto hace nada más que 24 años que estamos obligados a llevar una formalidad básica y elemental, que es la numeración correlativa y aunque no se lo considere, fue un hecho que produjo un cambio de paradigma en la administración tributaria de los contribuyentes y del fisco.

Ello no implicó un cambio de la conducta tributaria de los ciudadanos, siendo evidente y cada vez más utilizada la evasión de tributos en los tres niveles del estado.

La experiencia nos ha demostrado que aumentando los impuestos y las penas no se evitará la evasión y en nuestro criterio,se obtiene todo lo contrario, en especial teniendo en cuenta que nuestro sistema tributario es uno de los más gravosos del mundo.

Pero consideramos conveniente realizar un aporte para las diversas comisiones existentes y las que posiblemente se crearán en el futuro y para los especialistas en estos temas pero no nos referiremos a ajustes por inflación o cambios particulares en tributos, sino a algo elemental que antes mencionáramos: dividir el dinero del fisco del dinero del contribuyente.

Cuando ambos se juntan, como ahora ocurre, resulta dificultoso luego que el contribuyente los separe. Es realidad económica y humana.

Consideramos entonces que desde el momento que el ciudadano obtiene el CUIT o se presenta a habilitar un negocio, las diversas autoridades le deben indicar que será contribuyente, qué es lo que debe pagar.

En Alemania utilizaron un pequeño libro cuyo título era "Nuestros impuestos de la A a la Z" y mediante su lectura se interiorizaba de los impuestos que existían, que debían pagar, de sus obligaciones de emitir recibos, guardarlos pagar tasas, etc.

No es el libro lo que proponemos, lo que no vendría mal con la reforma si se hace, sino una cuenta fiscal única donde se utilice económicamente exclusivamente el dinero de los impuestos, que debería abrirse en el banco de cada provincia o de la ciudad autónoma y desde la cual se pagarían los impuestos y se recibirían los créditos, etc. no tendría costo ni impuesto alguno.

No formaría parte del ciclo comercial del contribuyente, sino que funcionaría en paralelo. Ello implica que la cuenta fiscal recibiría dinero de las otras cuentas del contribuyente para pagar tributos si no tiene saldo suficiente en la cuenta fiscal, pero no podrá retirar el dinero de ella para su cuenta comercial.

Asimismo solamente podría hacer transferencias a los organismos en los que esté inscripto desde su respectiva cuenta corriente fiscal.

Por supuesto que con el crédito del IVA podría pagar SUSS o tasas municipales, pues todo es dinero fiscal y debería tomarse como una sola cuenta.

Las retenciones y percepciones efectuadas no ingresan en esta cuenta sino que se depositan directamente por el proveedor al organismo fiscal que corresponda, deseando que la reforma elimine la cantidad existente hoy.

Este sistema debería contemplarse en la ley de coparticipación nueva, cambiando de ese modo el caótico sistema actual al que nos hemos acostumbrado desgraciadamente y porque es una tarea que deben hacer en conjunto la nación, las provincias y las municipalidades.

La AFIP por su parte, con el sistema scoring debería advertir en las facturas las que considera que son de contribuyentes no fiables, a efectos de sincerar el sistema y no, cuatro años después de realizada la operación, impugnarla.

Hoy el fisco tiene los elementos para practicar la inmediatez en esta clase de operaciones y en el nuevo sistema debería contemplarse en especial este tema.

De ese modo se intentará ir eliminando la actividad económica realizada en forma marginal a la ley que actualmente es en efectivo, hecho que se potenciará con la reforma fiscal que, esperemos, hará posible obtener ganancias y pagar impuestos.

Propuesta distinta puesta a consideración de quienes tengan la responsabilidad de la reforma.

(*)Abogado

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