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Otro frente de batalla: se quejan Paraguay y Uruguay
Al cierre de la Cumbre del Mercosur, Rafael Correa criticó al FMI y al BID. José «Pepe» Mujica y Fernando Lugo (en la foto con el vicepresidente colombiano Angelino Garzón) protestaron por la «lentitud» del bloque.
Lugo abogó por lograr de una vez por todas, 20 años después de la creación del bloque, la libre circulación de servicios y mercancías para lograr el fortalecimiento regional y por ser «un elemento clave» que permitirá «transformar el aparato productivo» de su país. Implícitamente se refería así a la iniciativa de vender energía de una hidroeléctrica paraguaya a Uruguay y Chile pasando por territorio argentino, un proyecto que no ha avanzado por la falta de un permiso de la Argentina.
La postura crítica de Lugo contrastó con el optimismo de la brasileña Dilma Rousseff, para quien la región tiene un modelo de crecimiento único en el mundo. «No es sólo números, es un modelo de creación de riqueza, preservando nuestra soberanía e inclusión social», dijo Rousseff, que auguró un futuro positivo para el Mercosur y rescató los logros del bloque en el comercio. En sus 20 años de existencia pasó de un intercambio comercial de 5.000 millones de dólares entre sus socios a 45.000 millones el año pasado, a pesar de ser todavía una unión aduanera imperfecta, detalló. Por su parte, Mujica reconoció, nada más aterrizar en Asunción, que el Mercosur «goza de una salud relativa».
Luego, en la inauguración, subrayó la necesidad de ampliar la nómina de Estados miembro, con la definitiva incorporación como socio pleno de Venezuela, trabada en el Senado paraguayo, y un llamado a Ecuador para que siga su ejemplo. El ingreso venezolano debe producirse «lo más pronto posible», porque es «una de las maneras de enfrentar la asimetría», dijo el uruguayo.
El ecuatoriano Rafael Correa, por su parte y como representante de un Estado asociado, reiteró su interés en reforzar la integración sudamericana a través de todas las instancias posibles y dotarla de un carácter social, con duras críticas al Fondo Monetario Internacional y al Banco Interamericano de Desarrollo. Correa destacó la trascendencia del encuentro que debía desarrollarse la semana próxima en la venezolana isla Margarita para establecer la Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe (Celac) como alternativa a la Organización de Estados Americanos (OEA).
Poco después se supo que Venezuela había aplazado esa cita para una fecha todavía por definir del segundo semestre del año debido a la enfermedad de Chávez, que acabó robándose parte del interés del encuentro asunceno.
Si el martes, en vísperas de la cumbre, Mujica había bromeado sobre el tema al señalar a un canal de televisión de su país que Fidel Castro había «secuestrado» al presidente bolivariano en La Habana para asegurarse que se recuperaba bien, hoy fueron varias las muestras de ánimo enviadas por el grupo.
El bloque incluso reservó un espacio en la declaración final de la cumbre para hacer votos «por la total y pronta recuperación» del mandatario caribeño y solidarizarse con «los pueblos de Venezuela y de la Patria Grande».
Antes, Lugo y Correa habían enviado mensajes de apoyo a Chávez y el ministro de Industria de Venezuela, Rafael Ramírez, había informado en tono tranquilizador que su presidente coordina la dirección de su país desde La Habana, donde el pasado día 10 fue intervenido de un absceso pélvico.


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