Otro presente griego de Cristina complica al próximo Gobierno

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 La nominación de Domingo Sesín y Eugenio Sarrabayrouse como nuevos miembros de la Corte Suprema para cubrir la vacante que se produjo con la renuncia de Eugenio Zaffaroni y la que se producirá el 10 de diciembre con la salida de Carlos Fayt fue un acto abstracto, tecnicamente hablando, desde el momento mismo en que Cristina de Kirchner tomó la decisión de anunciarlo. Ninguno de los procedimientos que fija el decreto 222 de 2003 le permite hoy al Gobierno llegar a tiempo antes del traspaso presidencial.

Ese decreto fue firmado por Néstor Kirchner para reglamentar el procedimiento de elección de nuevos jueces de la Corte cuando armaba la arquitectura del nuevo tribunal. No puede decirse que hoy actue como cepo de una eventual elección acelerada de los dos nuevos miembros de la Corte porque, aunque ese decreto no existiera la elección sería, de todas formas, imposible. Ni el tiempo, ni los dos tercios necesarios para nominar a un juez que actuaron como freno definitivo para la nominación de Roberto Carlés, le hubieran permitido a Cristina de Kirchner hacer votar a nuevos jueces. Cuando el Senado esté en condiciones de recibir los pliegos tras los 30 días de publicación en el Boletín Oficial de las nominaciones y del proceso de ingreso a la Comisión de Acuerdos, Cristina de Kirchner ya no estará en el Gobierno.

La intención del Gobierno, por lo tanto, claramente es otra. Sesín y Sarrabayrouse no vienen de alguna cantera política que pueda producir terremoto inmediato en la política. Pero, al contrario de lo que pueda parecer, eso les da a ambos una utilidad política extra para Cristina de Kirchner y sus intenciones en el tema.

A pesar que a Sarrabauyrouse pueda encontrarsele en su listado de pecados recientes el haber firmado alguna solicitada producida por Justicia Legítima, nunca terminó de afiliarse a esa liga judicial kirchnerista. Viene de ser juez en Tierra del Fuego y se le conoce formación en Alemania.

En el caso de Sesin la independencia de criterio puede calificarse como aun mayor: viene del radicalismo y hace tiempo que es presidente del máximo tribunal de Córdoba y hombre admirado por el delasotismo.

El sentido del anuncio de Cristina de Kirchner así se diversifica. Está claro que con la nominación obligará a Daniel Scioli a pronunciarse sobre un tema espinoso como ese, que prodría haberle evitado en medio de la campaña. No es lo que la Presidente le dijo a Scioli en la conversación que mantuvieron el miércoles por la noche. (Ver nota en pág. 9)

Por otro lado, si la Presidente hubiera querido solamente producir un hecho que sólo irritara a la oposición en un clásico acto de marcar terreno como alguno de los miles que acompañaron a sus anuncios de estos años, podría haber recurrido a nombres mas polémicos, invotables por el Congreso, sacados de la cantera política.

Queda un saldo extra en todo esto: el ofrecimiento indirecto de un sillón de la Corte a un hombre de José Manuel de la Sota, el perfil más electoralista de toda esta movida.

Con los nombres elegidos, Cristina de Kirchner provoca adrede un conflicto mayor: no será lo mismo para la próxima administración rechazar los actualmente nominados que si debiera hacerlos con candidatos mas obviamente relacionados con el kirchnerismo más duro.

La oposición ayer rechazó los pliegos de los candidatos y mucho más debatirlos ahora. Es obvio: ese es el comopromiso que tomaron hace meses los senadores de toda la oposición cuando Cristina de Kirchner quiso avanzar con el nombramiento de Carlés. Está claro que a un mes, un medio de una transmisión presidencial, una nominación de miembros para la Corte debe tomarse al menos como una extralimitación a pesar del derecho que la asista para hacerlo. Entre los rechazos opositores el más elegante ayer fue Federico Pinedo: "El nuevo Presidente va a analizar estas propuestas, y seguramente hará su propia propuesta para obtener el consenso de las dos terceras partes del Senado. Nosotros queremos jueces de la ley y no jueces del poder...", dijo. "Como presidente del radicalismo adelanto que no vamos a acompañar esto. Si hace un año no había legitimación de Cristina Kirchner para presentar candidatos para la Corte, hoy, a 20 días de la elección, menos", avanzó Ernesto Sanz.

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