13 de enero 2016 - 00:00

Pacto socialista-liberal en España. ¿Un anticipo?

 Madrid - El socialista Patxi López es un hombre de consenso. En 2009 se convirtió en jefe del Gobierno regional del País Vasco con el apoyo del Partido Popular (PP) y desde hoy presidirá la Cámara baja del Parlamento español en virtud de un acuerdo entre su partido y Ciudadanos tolerado por la formación de Mariano Rajoy. Por cuánto tiempo lo hará no está claro por el momento.

El Congreso de los Diputados nacido de las elecciones generales del 20 de diciembre es el más fragmentado de las últimas cuatro décadas y se constituirá hoy bajo la amenaza de nuevos comicios ante la posibilidad de que no se logre formar Gobierno.

López, de 56 años, será el primer presidente de la Cámara baja del Parlamento español que no pertenece a la fuerza principal, en este caso el PP de Rajoy, con 123 de los 350 diputados.

El Partido Socialista (PSOE), al que pertenece desde hace casi cuatro décadas, y Ciudadanos, el partido emergente de Albert Rivera, que es la cuarta fuerza, llegaron ayer a un preacuerdo para ello. El socialista vasco recibirá los 130 votos que suman el PSOE y Ciudadanos.

El PP no lo apoyará, pero renunció a presentar un candidato a cambio de tener tres representantes en la mesa, el órgano de gobierno. Los socialistas tendrán dos (López más otro), igual que Ciudadanos y Podemos, la tercera fuerza, que se excluyó del pacto por su exigencia, rechazada por los demás, de contar con cuatro grupos parlamentarios.

Es el primer acuerdo de una legislatura que arranca llena de incógnitas. Una vez constituido el Parlamento, el rey Felipe abrirá la ronda de consultas con los portavoces para proponer un candidato a la investidura como presidente del Gobierno.

Será previsiblemente Rajoy, pero si el PSOE vota en contra, como asegura que hará su líder, Pedro Sánchez, el conservador fracasará en el intento. La intención del socialista es intentar él entonces formar un Ejecutivo de coalición con otras fuerzas. Esta semana abrió la puerta a un pacto con Ciudadanos y Podemos; juntos suman los tres 199 de los 350 diputados.

Hace seis años y medio, López se convirtió en la imagen del cambio y el avance político en el País Vasco, poniendo fin a treinta años de hegemonía nacionalista e inaugurando una nueva era política. Había vuelto a ganar las elecciones el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que en aquellos tiempos amagaba con convocar una consulta sobre el futuro político de la región, pero no llegar a la mayoría absoluta abrió la puerta a que socialistas y populares unieran fuerzas para desbancar a Juan José Ibarretxe, que había gobernado allí durante los diez años anteriores.

Bajo su mandato, con un Gobierno en minoría, la región dejó de ser noticia por sus enfrentamientos y retos al Estado español, en los que después tomaría el relevo Cataluña con su proceso de secesión ahora en marcha.

Cuando se rompió el acuerdo entre socialistas y PP, en 2012, ETA hacía ya un año que había decretado el cese definitivo del terrorismo. En las elecciones de ese año, el partido de López hundió, arrastrado en parte por el "efecto Rodríguez Zapatero", que había dejado al PSOE un año atrás en la peor crisis de su historia.

En 2014, un día después de que el entonces líder del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunciara su retirada tras una nueva debacle, esta en los comicios europeos, López hizo lo mismo al frente del partido en el País Vasco.

Su nombre se mencionó luego para el liderazgo nacional de los socialistas, pero él se descartó de la carrera, en la que finalmente, hace algo más de año y medio, se impuso Sánchez.

Agencia DPA

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