4 de junio 2010 - 00:00

¿Pagarán los daños y perjuicios las calificadoras como las tabacaleras?

Tras el colapso de Lehman Brothers, los tenedores de sus bonos se quedaron con las manos vacías, pero The New York Times informó que no todos los inversores tiraron la toalla: Ron Grassi, que perdió 40.000 dólares que había invertido en la deuda de Lehman, busca recuperar su dinero y ha demandado a las calificadoras de riesgo. Según el periódico, Grassi pleita contra Standard & Poors, Moodys y Fitch, por haber calificado los bonos sin valor con un rating alto. Su acusación no es la única, ya que hay otros 30 juicios.

Apelación

Actualmente, Grassi apela la decisión de un juez de desestimar la causa, pero NYT afirma que estos casos cuestan una «pequeña fortuna» a las calificadoras y que, en una de las vistas legales, enviaron nueve abogados. «Yo me di cuenta de que el verdadero culpable no fue Lehman. La única razón por la que compré esos bonos es porque las calificadoras dijeron que eran bonos con un rating de grado de inversión. Pero en aquel momento, Lehman estaba cargado con todos esos increíblemente arriesgados activos respaldos por hipotecas. Nadie que estudió de verdad las cuentas de Lehman podría haber concedido a los bonos de la empresa una nota de inversión», explica Grassi.

No obstante, de los 30 juicios en marcha, las calificadoras siguen sin haber perdido ninguno y han ganado en 12 de 15 casos cuando solicitaron la desestimación de la denuncia.

El NYT admite que es imposible predecir el camino de estos juicios. Hasta el momento, ningún juez ha aceptado el argumento de que las agencias tienen un conflicto de interés porque reciben sus pagos directamente desde las empresas que tienen que calificar. Pero el periódico cita a un abogado de OakBridge Insurance Services, Kevin LaCroix, que sigue el caso: «Si estos casos aumentan y se convierten en una amenaza de multas al sector entero, podría cambiar el comportamiento de las calificadoras». Lacroix señala el ejemplo de las tabacaleras que eventualmente firmaron un acuerdo extrajudicial de miles de millones de dólares y aceptaron nueva regulación. No obstante, admite: «No estamos aún ni cerca de esta situación».

Inversión

Grassi, abogado especializado en derecho de familia, ya retirado -tiene 69 años-, que vive en California con su mujer, Sally, había invertido en bonos de Lehman Brothers para su jubilación. El broker le dijo que no se preocupara ni dudara: con las magníficas calificaciones que las tres principales agencias de calificación, las «tres grandes», Standard & Poors, Moodys Investors Service y Fitch Ratings, daban a Lehman Brothers, aquello no podía fallar. Para 2023 los 40.000 dólares de los Grassi tenían que haber crecido 90.000 dólares más. El resto es historia.