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Para La Cámpora, Kicillof no figura en el radar 2015
"No es el candidato (de La Cámpora)", dijo ayer De Pedro por radio. "Es el ministro de Economía" completó luego de considerar apresurado hablar de postulaciones. "Falta mucho" dijo el diputado nacional que en el último tiempos hizo un movimiento dual de acercamiento al PJ clásico -es apoderado del partido bonaerense y uno de los vice del Consejo Nacional- a la vez que se lo sindica, del propio kirchnerismo, como el dirigente de La Cámpora con mayor llegada e influencia sobre la Presidente.
Variable
La definición de "Wado" marca un matiz con lo que dijo días atrás Diana Conti, cuando aclaró que Kicillof podría aparecer como postulante, por el peso de De Pedro dentro del universo K, su palabra debería interpretarse como la postulación oficial de la Casa Rosada. Fue, incluso, más imperativo que el propio involucrado a quien cuando ayer le preguntaron por una eventual postulación, evitó decir que no. "Formo parte de un espacio político con una única conducción", dijo en referencia innominada, pero obvia a la Presidente. "Yo soy un funcionario" redondeó el ministro.
En el imaginario K, Kicillof se recortó como un posible postulante propio dentro de una oferta del peronismo oficial entre los que no aparecen, hasta ahora, opciones que puedan considerarse kirchneristas puros. No lo son, más allá de sus esfuerzos, Sergio Urribarri ni siquiera los dos ministros del staff K que aparecen en la grilla: Florencio Randazzo y Agustín Rossi. En rigor, cuando a fines de julio, Alicia Kirchner encabezó un acto por los cuatro años de su agrupación Kolina, se interpretó la maniobra como parte de una decisión de Cristina de llenar el tablero de nombres e incorporar más ofertas de clara identidad K.
Lo de Kicillof tuvo la misma carta y fue, además, alimentado con otro elemento. Una encuesta que se asegura pidió Cristina de Kirchner mandó a medir la imagen de tres integrantes del gabinete K: además del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich y Randazzo, el tercero de los sondeados fue Kicillof aunque sólo se testeó su nivel de imagen -dio 63 negativa, 32 positivas- pero no fue incluido en la grilla de los candidatos presidenciales.
De los tres sondeados, el que mejor rankea en la ecuación imagen es Randazzo mientras que Kicillof y Capitanich están con números casi idénticos. La expectativa en Unidos y Organizados (UyO) era que tras una serie de medidas que lo mostraban ejecutivo -Club de París, CIADI, INDEC- Kicillof podría irrumpir como la oferta propia que los ultra-K no tienen. La crisis buitre alteró esa hipótesis, pero en las últimas semanas, el ministro no sólo se convirtió en vocero del Gobierno sino que, además, impuso su criterio en una disputa intestina sobre cómo salir del default técnico que disparó la resolución del juez Thomas Griesa.


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