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Para Moody’s seguirán las complicaciones
En el informe distribuido a sus clientes, Moody's indicó que la devaluación del peso de un 17 por ciento la semana pasada, la mayor caída de la moneda local en 12 años, tiene implicancias negativas para bancos y empresas. Tras la devaluación, el Gobierno intentó enviar una señal de que la economía está bajo control, relajando las estrictas limitaciones al mercado cambiario que dispuso hace dos años para frenar una fuga de capitales, y aceptó permitir a los ahorristas comprar hasta 2.000 dólares al mes si cumplen con una serie de condiciones.
La agencia recordó que permitir una devaluación es una típica medida adoptada por gobiernos para reducir la pérdida de reservas cuando sus monedas están bajo presión, pero dijo que en el caso de la Argentina, al no incluir "esfuerzos creíbles y sustentables para reducir el déficit fiscal" y moderar la inflación, es "improbable" que las presiones disminuyan. Por el contrario, según Moody's, más que contener la ansiedad, "la caótica elaboración de políticas de la Argentina parece perpetuar la incertidumbre y la preocupación".
Salarios
La agencia prevé además un incremento de tensiones políticas debido a los intentos de los sindicatos por preservar el valor de los salarios, y advierte que permanece poco claro qué políticas usará el Gobierno para combatir la huida de capitales, controlar la inflación y restaurar la confianza inversora.
La devaluación del peso deteriorará también la rentabilidad y la calidad de los activos de los bancos, dijo Moody's, ya que la aceleración de la inflación producirá una declinación del poder de compra, perjudicando la capacidad de los tomadores de crédito para honrar sus deudas.
Las empresas verán encarecerse los costos de sus créditos, lo que también dañará su rentabilidad, dijo Moody's.

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