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Para Rajoy no es rescate la enorme ayuda europea
«Sólo le pido a Dios que el rescate sea suficiente», parece decir con el gesto el titular del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, ayer en conferencia de prensa.
Rajoy reiteró la misma actitud que había tenido el sábado el ministro de Economía, Luis de Guindos: el Gobierno conservador no va a asumir públicamente que los bancos españoles en problemas van a ser rescatados con los fondos europeos. Para ellos, las instituciones europeas concedieron una «línea de crédito» a España, con lo que gana credibilidad el euro y se asegura el futuro de la moneda común.
Los «deberes hechos» a los que aludió Rajoy para destacar que ha logrado que España no haya sido intervenida son las medidas de equilibrio presupuestario tomadas desde que asumió en diciembre, que contemplan duros recortes que afectan incluso a pilares básicos del estado de bienestar como la sanidad y la educación, así como una criticada reforma laboral que facilita y abarata el despido, y dos reformas financieras.
Los socios de la zona euro darán un crédito de hasta 100.000 millones de euros -el 10% del PBI de España- a los bancos españoles en los que el estallido de la burbuja inmobiliaria ha dejado millonarios agujeros. El dinero fluirá al fondo de rescate español FROB y de ahí, a los bancos que lo necesiten. La cantidad exacta a pedir la decidirá el Gobierno cuando a lo largo de este mes tenga en sus manos los informes de dos auditoras externas que ha contratado.
Préstamos
«El Gobierno quiere hacernos creer que nos ha tocado la lotería, pero eso no es así», se lamentó el líder del Partido Socialista (PSOE), Alfredo Pérez Rubalcaba. «Todo rescate es un préstamo que firma el Estado, es decir todos los españoles; por tanto, estamos hablando de un rescate», aseguró. Más allá fue Cayo Lara, el líder de Izquierda Unida (IU), la tercera fuerza parlamentaria de ámbito nacional. España está «intervenida» a todos los efectos, dijo, y aseguró que serán los ciudadanos los que acabarán pagando el rescate.
Durante días, el Gobierno negó que la banca española fuera a necesitar ayuda de Europa, pero el sábado, finalmente, tuvo que aceptar la ayuda que cada vez más voces conminaban a España a pedir, sobre todo teniendo en cuenta las próximas elecciones en Grecia, cuyo resultado podría acabar en una salida del euro por parte de ese país.
Rajoy negó, sin embargo, presiones de sus socios europeos. «A mí nadie me ha presionado», llegó a asegurar. «No sé si lo debería decir, pero el que ha presionado he sido yo», dijo, e insistió en que el préstamo de Bruselas no lleva aparejadas condiciones macroeconómicas como sí ocurrió en los rescates de Irlanda, Portugal y Grecia.
Además, aseguró que el Gobierno español cobrará a los bancos necesitados de ayuda un tipo de interés superior al que le exige Europa, con el fin de que el costo de la línea de crédito concedida para sanear el sector financiero no afecte a las cuentas del Estado.
El último real decreto de reforma del sistema financiero español, aprobado a principios de mayo, contemplaba dos vías para que el FROB inyectara capital en la banca, mediante la compra de acciones, que no tiene costo para las entidades, o mediante la compra de títulos convertibles, que sí lo tiene. Esta última vía se había descartado, por ejemplo, en el caso de Bankia, la entidad más necesitada, y a la que se iban a conceder 19.000 millones de euros mediante una ampliación de capital, sin costo para la entidad. Ahora, a la luz de la determinación del Gobierno por cobrar a los bancos por la ayuda recibida, podría reactivarse esta modalidad del FROB, no sólo para Bankia, sino también para otras entidades como CatalunyaCaixa, NovaGalicia y el Banco de Valencia. Los bancos españoles acumulaban a finales de 2011 unos 184.000 millones de euros de activos tóxicos.

