24 de marzo 2015 - 00:00

Para The New York Times, Domingo debe retirarse

Plácido Domingo, de 74 años, debutó en el Metropolitan Opera  House de Nueva York en el papel del barítono en “Ernani”.
Plácido Domingo, de 74 años, debutó en el Metropolitan Opera House de Nueva York en el papel del barítono en “Ernani”.
Nueva York - En la crítica quizá más dura que ha recibido a lo largo de su carrera, el diario "The New York Times" le pidió a Plácido Domingo que considerara su retiro al reseñar su actual interpretación, en el Metropolitan Opera House, de la ópera de Giuseppe Verdi "Ernani".

Citando al propio cantante, quien en una entrevista de 2009 dijo que no podía imaginar su retiro a través de las habituales "galas del adiós", sino que éste iba a llegar súbitamente una noche, al término de una función, cuando se dijera a sí mismo: "Hasta aquí llegué, el crítico estrella del matutino de Nueva York, Anthony Tommasini, señaló: "Señor Domingo, quizá sea el momento de que cumpla su palabra".

El famoso cantante español, de 74 años, acaba de debutar en el papel del rey español Don Carlo en la citada ópera de Verdi, y lo ha hecho, como es habitual en él desde hace varios años, en la cuerda de barítono, ya que no se siente más capaz de afrontar papeles de tenor.

El crítico dice que es entendible que a Domingo le cueste retirarse, porque todavía tiene miles de fans devotos que lo ovacionan como en su época dorada, que en la función debut de "Ernani" aplaudieron con bravos cada una de sus arias, y que el término lo llenaron de flores y de flashes con sus teléfonos portátiles. Sin embargo, opinó Tommasini, apenas pudo con su papel durante la representación, y sólo hubo lejanos ecos de sus años de esplendor.

"Parecía esforzar su voz y algunas veces ladraba líneas, especialmente en los recitativos dramáticos", escribe Tommasini en su crítica. "También cortó finales de frases, como si estuviera apurado por terminar con la parte", escribió.

En otro momento de su crónica, el crítico dice: "En sus pasajes solista, a veces precipitaba una línea y se atacaba tanto en la continuidad del canto que toda belleza se perdía, lo que además provocaba que se desconectara de la orquesta, aun con James Levine en el podio, un director capaz de seguir a cualquiera".

Tommasini insistió además con el hecho, ya muchas veces señalado desde su cambio de registro, que Domingo jamás se convirtió en un auténtico barítono sino en un tenor que canta con registro más grave.

Y eso afecta, dijo, el contraste dramático, tan importante en la mayor parte de las óperas de Verdi: un tenor de voz aguda y fresca, y un barítono por lo general malvado, de voz grave. Y en este "Ernani", señaló, ese choque fue fatal: el protagonista fue el juvenil Francesco Meli, de registro juvenil y voz cálida, que se enamora de Elvira, cantada por la también joven soprano Angela Meade, pero de quien también está enamorado Don Carlo, a la sazón de 74 años en el pesado cuerpo de Domingo.

A
diferencia de lo que podía ocurrir muchos años atrás, en los tiempos en que la soprano era por lo general la "fat lady" (la mujer gorda), la verosimilitud en la ópera ahora tiene una relevancia mayor. Así, el triángulo amoroso no parecía muy creíble en la escena del Metropolitan, más allá de la adoración que aun despierta el cantante estrella entre sus seguidores incondicionales.

Sobre el final de su crónica, Tommasini, quien no deja de ensalzar la pasada gloria de Plácido Domingo, se pregunta si esta obstinación en continuar sobre los escenarios no pondrá en riesgo la totalidad de su ilustre carrera.

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