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Paradoja: ¿éxito o nueva tirria?
El largo silencio, inusual para este gran orador, tenía su motivo: ni siquiera él, el hombre más poderoso del mundo, podía suponer qué fallo iba a emitir la Corte Suprema en relación con su reforma sanitaria.
Cuando su triunfo estuvo asegurado, tuvo que hallar las palabras adecuadas cuando faltan pocos meses para las elecciones presidenciales.
Es que Obama pretende sacar el máximo provecho de este triunfo político hasta el 6 de noviembre. A los republicanos, que no sólo rechazan su reforma, sino que hasta la condenaron, les asestó un duro golpe al menos en este punto, con el aval de la Corte Suprema.
Cinco de los nueve jueces de la Corte Suprema son considerados conservadores, pero pese ello, al final sólo cuatro se pronunciaron en contra del proyecto de los demócratas.
Pero al mismo tiempo seguramente no querrá demostrar una alegría exagerada o hasta arrogancia, de lo que lo acusan con frecuencia ante todo sus opositores. Al fin y al cabo, alrededor de la mitad de los ciudadanos rechazan la ley de reforma sanitaria, que tiene 2.700 páginas.
Muchos la consideran una injerencia de las libertades individuales, si por presión del Estado los ciudadanos tienen que contratar un seguro médico en caso de que no se lo proporcione su empleador
Para otros, la multimillonaria ley simplemente es demasiado cara. Y para no pocos de ellos da igual si es o no.
Cuando finalmente Obama apareció visiblemente aliviado frente a la tribuna en la sala este de la Casa Blanca, con un tono de reconciliación, calificó el triunfo como «victoria para la gente en todo el país».
En el mismo lugar anunció hace poco más de un año la muerte del líder terrorista Osama bin Laden, el otro éxito de su presidencia.
Principio
Su elección de los términos sugiere que también consideró monumental el fallo de la Corte Suprema: reforzó el principio fundamental de Estados Unidos de que en el país más rico de la Tierra ninguna familia puede caer en la ruina financiera por una enfermedad.
Pero la oposición no cree en seguir este argumento. «La constitucionalidad no fue nunca un argumento para mantener esta ley», dijo el líder de la fracción republicana en el Senado, Mitch McConnell, tras el fallo.
Su partido seguirá «sin darse por vencido para derogar la espantosa ley y reemplazarla por una reforma que aborde realmente los problemas».
Justamente esta resistencia podría convertirse para Obama en su cruz en la campaña electoral.
Según expertos, la decisión de la Corte Suprema desplegará a tiempo antes de noviembre un entusiasmo en la oposición, echada de menos en su designado candidato presidencial Mitt Romney.
El resurgimiento del sentimiento anti-Obama fomentado por la derecha en su primer año de Gobierno aparentemente no sería improbable.
Ya entonces, cuando Obama tuvo que luchar durante más de un año hasta marzo de 2010 por la ley, el debate sobre la reforma sanitaria era considerado en el fondo una «lucha interna» sobre la cuestión ideológica básica acerca de la magnitud del papel de un Gobierno en la vida del ciudadano individual.
Los en parte histéricos opositores calificaron a Obama de una especie de malvado socialista, al que se debe sacar del poder. Nació el ultraconservador Tea Party, el ala más radical republicana, y desde entonces le hizo difícil la vida al mandatario con sus lemas populistas.
Con el fallo de la Corte Suprema recibió munición nueva, porque el «castigo» para todos, como pretendían calificar a partir de 2014 la obligación de contratar un seguro de salud, debe ser considerado un «impuesto», según el máximo tribunal. Y el aumento de impuestos es el tema favorito de los seguidores del Tea Party, quienes ya anunciaron que lucharán con todos los medios en contra de ese asalto a la billetera.
Agencia DPA


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