Explicó que el mercado de los cereales y oleaginosas, en particular la soja, descansa sobre un sistema empresarial, donde las grandes compañías, mayoritariamente multinacionales, compran el producto directamente a los productores. "Este último grupo terminará absorbiendo el costo del impuesto", remarcó.
Advirtió que aunque el impuesto puede lograr grandes recaudaciones a corto plazo, "se peligra que a mediano y largo plazo tenga resultados negativos". "Se crea una barrera a la libre circulación de bienes entre los países, que podría generar demandas en el ámbito de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y otros convenios internacionales en los cuales el Paraguay forma parte", fundamentó el Gobierno.
El sector productivo calificó de "declaración de guerra" el impuesto antes de reclamar al Ejecutivo el veto total. El presidente de los gremios de la producción, Ramón Sánchez, celebró la reciente decisión de veto y destacó que el presidente Cartes "sabía que los productores ya tienen dos impuestos sobre su cabeza" y que el impuesto a la exportación sería el tercero. Sin embargo, dijo que la batalla no estaba ganada aún porque la ley vuelve al Congreso para su revisión. "El sector productivo no va a aguantar esta ley", reiteró. Paraguay es el cuarto productor mundial de soja, que es su principal producto de exportación.
| Agencia AFP |


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