23 de marzo 2011 - 00:00

Parche: negocian un comando político por encima de la OTAN

El jefe de Estado Mayor británico, David Richards, y el comandante de la OTAN y de las fuerzas de EE.UU. en Afganistán, David Petraeus, se entrevistaron ayer en Londres con el premier David Cameron
El jefe de Estado Mayor británico, David Richards, y el comandante de la OTAN y de las fuerzas de EE.UU. en Afganistán, David Petraeus, se entrevistaron ayer en Londres con el premier David Cameron
París - Un principio de acuerdo al más alto nivel entre Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia parece haber resuelto ayer la disputa sobre el papel que tendrá la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la estructura de mando de las operaciones militares en Libia.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló ayer con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, David Cameron, quienes afirmaron estar «de acuerdo en que la OTAN debe cumplir un papel clave en la estructura de comando» de las operaciones militares en Libia, una vez superada la primera fase de los ataques. Con todo, no se informó cuáles serían las bases de ese entendimiento.

El anuncio fue hecho por Ben Rhodes, uno de los asesores del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, conversando con reporteros que acompañaron a Obama en su vuelo desde Santiago de Chile a San Salvador, en el marco de su gira latinoamericana.

La misma información, con igual mención de «papel clave» que deberá desempeñar la OTAN en Libia, fue difundida sucesivamente en París y en Londres.

Pocas horas antes, sin embargo, el canciller francés, Alain Juppé, había declarado que su Gobierno propuso la creación de «una instancia de pilotaje político» de las operaciones, a nivel de ministros de Relaciones Exteriores de los países involucrados.

Juppé dijo que «en los próximos días» se realizará en una capital europea una reunión de los países que participan en las operaciones militares en Libia, representados por sus ministros de Exteriores, para discutir el tema, e indicó que las posibilidades son que se haga en París, Londres o Bruselas.

Puntualizó que las operaciones militares en Libia «son llevadas a cabo por una coalición» que «debe poder apoyarse en los medios militares y de planificación de la intervención de la Alianza Atlántica», subrayando sin embargo que «no se trata de una operación de la OTAN».

Entre los países que participan directamente en la coalición que ataca en Libia no todos comparten este punto de vista.

El presidente de Italia, Giorgio Napolitano, insistió ayer en que su país mantiene una «exigencia imprescindible», en «plena sintonía con Estados Unidos, Gran Bretaña y otros aliados» de que exista «un mando unificado» para las operaciones, y agregó que «la OTAN representa de lejos la solución más apropiada». El lunes, el Gobierno de ese país había sugerido que, de no cumplirse esas condiciones, los aviones aliados no podrían seguir usando las bases aéreas italianas.

En Canadá, el ministro de Defensa, Peter MacKay, repitió el mismo concepto, cuando expresó que debe ser la OTAN la que tome en sus manos las riendas de la intervención cuando sean entregadas por Estados Unidos, algo que la Casa Blanca desea hacer cuanto antes.

En una posición intermedia quedó Turquía: luego de que el premier, Recep Tayyip Erdogan, dijo que su país «nunca apuntará sus armas contra el pueblo libio», luego de una conversación telefónica con Obama concedió que la «contribución» de su país «se volverá posible gracias a las capacidades de control y de mando único y multinacional de la OTAN».

Luego del sonoro fracaso de la reunión celebrada el lunes en Bruselas por el Consejo Atlántico, los 28 embajadores de los países miembros de la OTAN volvieron a reunirse ayer junto al secretario general de la organización, Anders Fogh Rasmussen, para examinar los planes preparados por la estructura militar de la Alianza.

Fuentes diplomáticas indicaron que tras las conversaciones mantenidas ayer entre Obama, Sarkozy y Cameron, hoy se debería proceder a una aprobación de una nueva estructura de mando para las operaciones militares en Libia, que integre a la OTAN.

Por su parte, Rasmussen se limitó a acotar que el bloque militar «completó sus planes para imponer una zona de exclusión aérea, para aportarlos como nuestra contribución, de resultar necesaria, para el vasto esfuerzo internacional decidido para proteger al pueblo libio de la violencia del régimen de (Muamar) Gadafi».

El secretario general de la OTAN confirmó a su vez que la organización «decidió lanzar una operación para imponer el embargo de armamento» en Libia, que será desplegada en el Mediterráneo y puesta bajo el mando del almirante estadounidense James Stavridis, de 56 años, comandante de las fuerzas de la OTAN en Europa. Un país pilar de la alianza, sin embargo, no participará: Alemania (ver nota aparte).

Mientras, el Gobierno de Rusia, que como Alemania se abstuvo en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó los ataques, dijo que desea iniciar una mediación para poner fin a las hostilidades.

Agencias ANSA, EFE, DPA y Reuters

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