23 de febrero 2012 - 00:00

París celebra a su hijo dilecto Massenet

El piano-escritorio de la célebre firma Pleyel que perteneció a Massenet, autor de «Manon» y «Werther».
El piano-escritorio de la célebre firma Pleyel que perteneció a Massenet, autor de «Manon» y «Werther».
París - Con una muestra de pequeños tesoros de su vida y obra, y una nueva producción de una de sus piezas líricas más exitosas, la Opera de París rinde su propio tributo a Jules Massenet, de cuyo fallecimiento se cumplirán 100 años el 13 de agosto. El suntuoso Palais Garnier, sede histórica de la mayor casa de ópera francesa, dedica en estos días (y hasta el 13 de mayo) parte de sus espacios a la muestra «La belle époque de Massenet».

La exposición refleja a través de manuscritos, pinturas, fotografías, objetos personales y teatrales, distintas etapas en la vida y la obra del compositor, desde sus años en el Conservatorio de París y su paso iniciático por Italia tras ganar en 1863 el «Prix de Rome» hasta su consagración como uno de los operistas más venerados por el público.

Entre las joyas de la muestra se cuenta una reconstrucción del cuarto de trabajo de Massenet, incluyendo el mobiliario y su pequeño piano-escritorio de la célebre firma Pleyel. También se exhibe una colección de trajes de la casa de ópera, algunos de ellos originales de los estrenos de las partituras de Massenet, como «Le Roi de Lahore» (1877).

No lejos de allí, en la Opéra Bastille, acaba de verse una nueva producción de «Manon», la ópera que Massenet estrenó en 1884 con un éxito nunca interrumpido. La trágica heroína del abate Prévost fue encarnada por la «star» francesa Natalie Dessay, alternándose con Marianne Fiset -quien debió reemplazarla anticipadamente por enfermedad- y

secundada por Giuseppe Filianoti y Jean-François Borras (Des Grieux), Franck Ferrari, Paul Gay y el marsellés Luca Lombardo (dirección musical de Evelino Pido y régie de la actriz, compositora y régisseuse Coline Serreau).

El lirismo de Massenet, la sutileza de su orquestación, su capacidad para reflejar en sus líneas vocales la declamación francesa, su sentido dramático (en asociación muchas veces con grandes nombres de la literatura, como Prévost, Corneille, Daudet, Goethe, Flaubert y Cervantes) y su talento para crear las ambientaciones musicales exóticas que tanto buscaba el público de entonces le otorgaron una fama perdurable hasta nuestros días.

Una idea de este talento teatral la da otro de los tesoros de la exhibición: un libreto manuscrito y con anotaciones personales muy precisas de Massenet de «Werther», una de las más famosas de sus casi 40 creaciones líricas, que sin embargo no fue estrenada en la capital francesa sino en la Hofoper de Viena en 1892. Aunque nacido en Montaud (Saint Etienne), Massenet fue un hijo dilecto de París, ciudad en la que falleció a los 70 años.

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