París recupera el cine de Michelangelo Antonioni

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París - Al italiano Michelangelo Antonioni el cine le debe una porción de sí mismo, una deuda que desde ayer enmienda la Cinemateca Francesa con una muestra dedicada al hombre que rodó películas sin relato, filmó el silencio y, a sabiendas, inventó el cine moderno.

Cuando el Festival de Cannes estrenó "La aventura" en 1960, la platea aulló acusando a su autor de no hacer cine, sino otra cosa. Entonces, a los 48 años, Antonioni lloraba. La película, que obtuvo el Gran Premio del Jurado y desencadenó una encendida defensa intelectual, se levantaba a partir de la desaparición repentina de su protagonista para narrar el indolente romance que unía a su prometido con una amiga de ésta; el enigma no se aclaraba nunca. En su lugar, Antonioni filmaba los tiempos muertos, el errar amoroso de unos personajes cuya incertidumbre, tras la pista del existencialismo de Albert Camus y la literatura de Cesare Pavese, fundaba el cine moderno.

"Fue un shock" -confirma el curador de la exposición Dominique Païni-; "era el primer gesto de un cineasta que rodaba sobre algo tan contemporáneo como la indiferencia, que daba cuenta de la transformación de una época".

Antes, el italiano había dirigido la fundacional "El grito" (1957), un film que ya prefiguraba el discurso de "La aventura" y las posteriores "La noche" (1961) y "El eclipse" (1963), todas ellas dentro de la famosa trilogía de la incomunicación, cima de una obra -avisa Païni- "aún vigente".

Ex director de la Cinemateca, Païni contó con la colaboración de la viuda del director, Enrica Fico Antonioni, para esclarecer las inquietudes de un "tipo sentimental" cuyo archivo personal (cerca de 46.000 piezas entre libros, dibujos y recuerdos) se despliega íntegramente ante el visitante. "La historia del cine también es, a su modo, la historia del cine de Antonioni", resume el historiador y crítico de "Cahiers de Cinéma", Jean Douchet, mientras escruta el despliegue gráfico de las salas.

Sustentado en una retrospectiva paralela de la filmografía del cineasta, el recorrido expone además la serie pictórica "Las montañas mágicas", fruto de la constante exploración artística de un creador que, recuerda Païni, "siempre evitó mirar atrás".

"El pasado no me interesa, mi única alternativa es el futuro", había confesado Antonioni en 1982 al joven crítico francés Serge Toubiana.

Agencia EFE

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