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Parrilli y un guiño a Boudou con remitentes dentro del planeta K
Amado Boudou, Oscar Parrilli y Jorge Capitanich
La parrafada de Parrilli apuntó a apagar los rumores de un eventual pedido de licencia del vice porque, citó el funcionario, esa instancia no está contemplada en el artículo 88 de la Constitución. Precisó que, según la letra magna, el vice sólo puede dejar de ejercer sus funciones por "destitución, muerte, dimisión o inhabilidad".
La versión imperativa de Parrilli que se encendió ayer por radio responde a un mandato puntual de Olivos y tiene, más allá de los motivos que citó el funcionario en su recitado mañanero, varios argumentos de impacto político. Veamos cada uno:
•Parrilli usó como disparador el pedido de dirigentes opositores para que Boudou pida licencia. Lo hicieron los senadores de la UCR y el FAP, hace semanas, en el recinto y lo repitieron en estos días otros caciques, entre ellos el gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota. En rigor, Parrilli envió un mensaje con doble destinatario: hacia los anti-K que castigan a Boudou y a los oficialistas que no dicen palabra u objetan al vicepresidente.
• El no saludo de Florencio Randazzo en Tucumán, el silencio sistemático de Daniel Scioli, la defensa desapasionada que hizo Miguel Pichetto en el Senado y el planteo que el fin de semana hizo Fernando "Chino" Navarro, del Movimiento Evita, para que el vice pida licencia, expresan una línea de pensamiento que florece por espasmos dentro del kirchnerismo donde son contados los gestos de respaldo al vice y cuando ocurren operan con lógicas puntuales como la que expresó Agustín Rossi respecto a que la situación del vice no será determinante en términos electorales en 2015 porque el votante observará otros aspectos no la situación judicial de un vice que deja el Gobierno.
•El dispositivo político opera en una sintonía diferente a la de la Casa Rosada. Los ultra-K se recuestan sobre la teoría de la cápsula según la cual, y así lo reflejan las encuestas, el episodio Ciccone no afecta la imagen de la Presidente a quien, sin embargo, sí dañan otros rubros como la inflación. En Gobierno entienden que con Boudou en la cancha, el vice encapsula el tema Ciccone y evita que repercuta sobre Cristina. No ocurre lo mismo con los candidatos que evitan, del modo que sea, aparecer pegados al vice o, siquiera, opinar a su favor.
• El pliego en el cual todavía el kirchnerismo toma distancia es la táctica judicial del vice. Ayer, Parrilli, machacó sobre ese aspecto. "No soy su abogado defensor, ni intento hacer su defensa, porque él sabe cómo defenderse y lo está haciendo muy bien", dijo el funcionario en referencia a Diego Pirotta y Eduardo Durañona, los letrados que lo patrocinan y sobre los cuales en reserva distintas voces del oficialismo hay puesto su foco crítico. Días atrás, la diputada Diana Conti, hizo una referencia al respecto cuando dijo que prefería no opinar sobre la estrategia judicial diseñada por los abogados del vice aunque hizo, luego, una encendida defensa política y ratificó la voluntad del oficialismo de evitar que se inicie un trámite de juicio en el Congreso.
•Las palabras de Parrilli, que recordó a senadores denunciados en la causa Banelco -recientemente un tribunal falló que no hubo sobornos- suenan en momentos en que el peronismo del Senado rema contra la resistencia de la oposición a compartir el recinto con el vice, entrevero que incidió para suspender la visita del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, a dar su mensaje al Parlamento que estaba previsto para hoy.

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