19 de marzo 2013 - 00:00

Peleados acá, los grupos intentaron convivir allá

Roma (especial) - La multitudinaria comitiva argentina -la oficial y la paralela-, dispersa, se prodigó ayer en elogios al papa Francisco y en buenos pronósticos tanto para su gestión al frente de la Iglesia Católica como en su relación con la Argentina. Funcionarios, legisladores oficialistas y opositores, sindicalistas, empresarios, intendentes y hasta un cartonero que integran la delegación pulularon por las calles de Roma y en el puñado de hoteles en que están repartidos. La falta de conexión y la explosión de turistas en la capital italiana impidieron un encuentro más reposado entre quienes bien podrían protagonizar un acuerdo social y político, como de manera recurrente se declamó en los últimos años.

Con la atención centrada en el hotel Eden, en donde se hospedan Cristina de Kirchner y parte de la comitiva, hubo apenas cruces de llamados entre los visitantes que ocuparon otros establecimientos, como el Marriot y el Intercontinental, aunque escasos contactos cara a cara. Recién hoy, con la ceremonia de asunción formal de Jorge Bergoglio, habrá oportunidad de encuentros más fructíferos.

A quienes se vio mancomunados fue a los senadores. Los oficialistas Aníbal Fernández y Mario Colazo; los radicales José Cano, Juan Carlos Marino y el socialista de FAP Rubén Giustiniani circularon juntos y chequearon sus lugares en el espacio de la Plaza San Pedro que la organización les tiene reservado.

Lo que aunó a los viajeros fue la intención de transmitir un aura positiva de espiritualidad y concordia en sus declaraciones públicas e incluso en las reservadas. "La vi exultante y muy impactada", le dijo a este diario el jefe de la Unión Industrial Argentina (UIA), José Ignacio de Mendiguren, sobre la jefa de Estado. El empresario se manifestó distante de la dura negociación política desarrollada en paralelo en Buenos Aires que definirá su sucesión al frente de la principal entidad fabril.

De Mendiguren no pudo cruzarse con los tres sindicalistas elegidos por el Gobierno para integrar la delegación: el líder de la CGT oficialista, Antonio Caló, Omar Viviani (taxistas) y Omar Suárez (marítimos). Caló y Viviani llegaron ayer vía Madrid y por la tarde pudieron encontrarse con su colega, que se hallaba en la capital desde el día anterior.

"Es una alegría estar acá representando a los trabajadores de mi país para la asunción del papa argentino. Estoy convencido de que el santo padre va a hacer el mejor de sus esfuerzos para combatir la pobreza y las desigualdades en Latinoamérica, y bregará por la paz en el mundo", se derramó Caló. Viviani aportó más sentimientos: "Es un momento por demás importante de mi vida, el poder estar en la asunción del nuevo santo padre. Estoy muy emocionado".

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