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“Pelear por lo nuevo o lo viejo en jazz es absurdo”
Livia Barbosa: «No creo que haya un boom; son escasísimos los músicos que pueden vivir de sus shows o de sus discos».
editó tres álbumes («Livia Barbosa canta jazz», «Cristalino» y «Caleidoscopio»), participó de la big band de Jorge Navarro, y vivió y actuó en Suecia con el trompetista Gustavo Bergalli. Por estos días, inició un ciclo, las noches de sábado, en La Biblioteca Café. Sobre eso y sobre diferentes cuestiones que tienen que ver con la música y el jazz dialogó con este diario.
Periodista: Empecemos por sus conciertos. ¿De qué se tratan?
Livia Barbosa: Tengo ganas de hacer canciones que me den placer. Por eso voy a hacer un poco de todo: «standards», tango, y varias de las piezas de mi próximo disco, temas de María Schneider, músicas de compositores suecos, algún tema mío.
P.: Ya que mencionó a los «standards», ¿cómo vive esa pelea que se da en el jazz entre quienes apuntan a las novedades y quienes prefieren a los clásicos?
L.B.: Es una pelea que sólo se da aquí, en el resto del mundo nadie se preocupa. Es una discusión absurda. Lo de poner a unos y otros en distintas categorías es snob. Me parece que hay que tener la libertad de hacer lo que a uno le gusta sin detenerse en eso. Hay «standards», canciones muy conocidas por todos los músicos de jazz, que seguirán estando porque forman parte de ese repertorio común; y del mismo modo, me gusta investigar en cosas nuevas.
P.: ¿Hay un boom del jazz en la Argentina?
L.B.: Lo que hay es una camada grande de músicos, que permanecen abiertos algunos lugares donde se escucha jazz con mayor regularidad de lo que sucedía hace unos 20 años. Pero no creo que se trate de un boom; son escasísimos los músicos que pueden vivir exclusivamente de sus shows o de sus discos.
P.: En más de cien años de existencia, el jazz se convirtió en una música internacional con muy difícil localización geográfica. ¿Piensa que conserva algo de su esencia negra?
L.B.: Es cierto. En cualquier lugar del mundo hoy se puede escuchar jazz y todas las músicas se han ido mezclando; Europa ha sido muy fuerte en ese sentido y terminó por influir a los norteamericanos. Pero hay dos aspectos que el jazz conserva desde su nacimiento: las armonías -o, mejor dicho, los encadenamientos armónicos- y la improvisación.
P.: Usted es música. ¿Sintió alguna vez la discriminación de sus colegas hacia los cantantes?
L.B.: Si dijera que no, mentiría. Más allá de que es desagradable esa actitud peyorativa que hay hacia los cantantes, buena parte de la responsabilidad es nuestra. Muchas cantantes han confiado en su buena voz y no se preocupado por formarse, por estudiar.
Entrevista de Ricardo Salton


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