Tras una semana de silencio, el actual ministro de Finanzas, Yair Lapid, cuyo partido, Yesh Atid, es el primer pilar de la alianza con 19 diputados, advirtió que abandonará el gabinete si éste intenta anexarse de forma unilateral zonas más allá de la frontera de 1967.
En un discurso pronunciado en Herzliya, barrio vecino a Tel Aviv, el periodista reconvertido en político exigió, asimismo, que Israel recupere la iniciativa con una propuesta tabú para el jefe del Ejecutivo y sus socios ultranacionalistas: que muestre los mapas con las futuras fronteras del país.
"Esos mapas nos permitirían definir una iniciativa de tres fases, que culminaría con la separación absoluta de Palestina y un amplio acuerdo con los países árabes moderados", agregó.
Una iniciativa que Lapid detalló y que se sitúa en las antípodas del plan de anexión de un 62% de la Cisjordania ocupada que volvió a defender el otro gran socio de Gobierno de Netanyahu, el ultranacionalista y procolono Bennet.
"En la primera fase, de realineamiento, se retiraría de todos los territorios en los que no hay necesidad de desmantelar colonias, al tiempo que mantendría su derecho a coordinar la seguridad con la Autoridad Palestina", anotó.
La segunda fase incluiría frenar la ampliación de las colonias, el desmantelamiento de aquellas que están aisladas, y el inicio de nuevas conversaciones de paz bajo la medición de EE.UU. La tercera, que Lapid calificó de reajuste, consistiría en definir esas fronteras -incluyendo intercambio de tierras- y la discusión de las cuestiones fundamentales.
Las palabras de Lapid de-sencadenaron hoy un aluvión de críticas por parte de responsables cercanos al primer ministro y al partido en el Gobierno, el derechista Likud, que ridiculizaron una propuesta calificada de ingenua.
| Agencia EFE |


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