Córdoba - El 1 de febrero empezaría a prestar servicios la empresa municipal Córdoba Recicla Sociedad del Estado (CRESE), la nueva recolectora de basura que pergeñara el municipio de esta provincia, pero el inicio del servicio peligra, ya que no está garantizado el pago de las indemnizaciones a los empleados que se vienen desempeñando en CLIBA (actual prestataria) y que pasarían a formar parte del plantel de la nueva empresa, pese a que el municipio ya abonó $ 20 millones de la deuda que reclama la empresa. En este sentido, CLIBA reclama más de $ 80 millones y la intendencia capitalina reconoce sólo $ 50 millones más las refinanciaciones acordadas de las gestiones anteriores. Mauricio Saillén, titular del Sindicato Unico de Recolectores de Basura de Córdoba dijo categóricamnte que «si CLIBA no paga las indemnizaciones hasta el 5 de febrero, no habrá prestación del servicio». Por su parte, el titular de CRESE, Eduardo García, manifestó que no cree que «el grupo Roggio (dueño de CLIBA) se quiera retirar de Córdoba en malas condiciones» y estimó que «abonará lo que adeuda». Pero, esa no es la única demanda gremial, pues Saillén dijo que los trabajadores quieren participación y control en la gestión de la nueva empresa, a través de un «director obrero» a lo cual, desde el municipio, aún no se ha respondido oficialmente.Al margen de estas demandas, con Cliba en retirada, la recolección de residuos en Córdoba se tornó deficitaria ya que no se cubren los recorridos normales y la basura se acumula por varios días en algunos sectores de la ciudad. El municipio ya labró más de 100 actas de infracción a la prestataria actual por « ejecución parcial del servicio y falta de prestación», cuyos montos descontará.
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El desorden en el que CLIBA cayó en los últimos tiempos hizo que el jefe del directorio de la CRESE, Eduardo García, se autoimpusiera un plazo de 6 meses, hasta el 31 de julio, para reencauzar la higiene urbana en Córdoba.
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