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Pesada herencia: ¿échale la culpa a Río?
Con todas las provincias y los ingresos que quedarán reducidos en 2016, Macri de movida contará con unos $ 140.000 millones menos. Si se les suman los $ 141.000 millones por el DNU 2585, queda una quita de recursos de $ 280.000 millones, casi el 5% del PBI y duplicará el déficit fiscal -previsto en 7% del PBI en 2015- hasta los $ 630.000 millones. Esto ha llevado a que, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, entre enero y septiembre, el endeudamiento bruto del Estado nacional alcanzara los $ 470.000 millones.
Pero también el bolsillo de los privados luce mal. En la última semana de noviembre, tras los comicios, hubo fuerte remarcación en productos como la carne. Así, según Elypsis, los precios del último día de noviembre fueron un 2,4% mayores que los de fines de octubre. Lo de la carne no es un dato menor: el 48,7% del presupuesto mensual destinado al consumo total dentro del hogar corresponde a productos frescos, como carne de vaca, de pollo, de cerdo, achuras, pescado, fiambres, verduras y frutas; mientras que el 51,3% restante pertenece a categorías de la canasta básica como alimentos secos, bebidas, limpieza y perfumería, según la firma Kantar Worldpanel. Dentro del gasto en frescos, un 41% se va en carne vacuna. A esto se le suma un desmejoramiento de las condiciones externas. La Argentina exporta bienes primarios cuyos precios han retrocedido fuertemente. Mientras que la tasa de crecimiento global apenas supera el 2% anual, nuestro principal socio comercial, Brasil, este año vería su PBI caer más del 3% y calculan que bajará un 1,2% en 2016. Los analistas consideran que existe un 77% de posibilidades de que la Fed suba las tasas el 12 de diciembre, aumentando el costo del dinero, el precio del dólar y redirigiendo capitales hacia EE.UU. Pero, más allá de estas condiciones adversas, el trabajo del nuevo Gobierno consiste, precisamente, en mejorar estos indicadores y transformarlos en positivos. Si bien teóricamente no existe un techo para el crecimiento de un país, tomemos como referencias hechos históricos. China, que en 1950 tenía un 80% de analfabetismo, creció durante muchos años al 13,5% anual. Chile, con Hernán Büchi, empezó creciendo un 5% el primer año y promedió un crecimiento anual del 7,5%. Así, si la Argentina crece menos que Chile o China, sólo podremos decir una verdad objetiva: Macri ha logrado que el país crezca menos que uno que tenía un 80% de analfabetismo.
Es que el excusarse en una herencia pesada esconde una falacia porque, precisamente, el país parte de un punto muy bajo de modo que un fuerte crecimiento demanda poco esfuerzo. Macri se excusa en un "gradualismo para evitar una recesión" cuando pareciera que no quiere cambios ya que cree que todo consiste en gestionar bien... la miseria. El mayor productor sojero del país aseguró que las retenciones "de soja no bajarán casi nada (5%) y son el 80% del problema. La Argentina no podrá seguir creciendo con retenciones de soja al 30%". Por otro caso, para asumir la conducción de Aerolíneas Argentinas una ejecutiva deja una exitosa carrera, lo que indicaría que la empresa seguirá en la órbita estatal mucho tiempo. Es de lamentar, pues, que el nuevo Gobierno no hable de privatizaciones. Ni de baja de impuestos que crean pobreza porque son derivados -vía precios o baja de salarios- para luego devolver a los pobres, en forma de subsidios, lo poco que queda tras pasar por la burocracia.


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