Pese a superdólar, la ropa sigue más cara que en Europa y EE.UU.

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• EN LAS CADENAS INTERNACIONALES LA MISMA PRENDA CUESTA LA MITAD QUE EN LA ARGENTINA
El incremento de la divisa estadounidense ya se refleja en las etiquetas de indumentaria. Las ventas minoristas cayeron solo en agosto un 8% y se espera que la crisis se profundice a lo largo de septiembre.

En plena turbulencia económica, con un dólar que en sólo nueve meses se incrementó un 116% su valor en comparación con el peso, los precios de la indumentaria siguen siendo más caros que en Estados Unidos o en Europa. Y en algunos casos hasta duplican su valor.

Por ejemplo, en Zara se vende un suéter clásico en la sede de Argentina a $1.090, mientras que la misma prenda se puede conseguir en cualquier ciudad europea por 10 euros, lo que equivale -según la cotización del último viernes- a $460, es decir, un 58% más económico a pesar de la abrupta devaluación de los últimos 15 días. Mientras que en Estados Unidos, en la misma cadena, los precios para esa prenda llegan a u$s12, lo que representa $456, menos de la mitad que el valor local.

Las remeras básicas que vende este tipo de cadena de indumentaria hoy tienen un piso de $460 y en general rondan los $650, es decir, entre u$s16 y u$s23, cuando en Miami es muy común conseguir remeras básicas por la mitad, entre u$s8 y u$s10.

Los jeans también tienen una diferencia más que abrumadora. La clásica marca estadounidense se consigue en ciudades como Miami o Nueva York a u$s30 -sin tener en cuenta aquellos de oferta-, es decir, $1.150; esa misma marca en la Argentina tiene un precio promedio de $2.500, u$s65, casi el doble de lo que se paga en Estados Unidos por la misma prenda.

Los ejemplos pueden seguir en una larga lista; lo que queda claro es que el aumento de la moneda estadounidense pronto llegó a las etiquetas de la ropa. Para los comerciantes, el principal problema es que en la Argentina los alquileres aumentaron en promedio 40% en lo que va del año; a eso debe sumarse el pago de los servicios, que también tuvieron importantes incrementos; y, por su puesto, el arancel de los impuestos.

Esta realidad se refleja en la caída de las ventas minoristas, en donde los más afectados son los comercios pymes. Según los últimos datos de CAME, en agosto cayeron 8% las ventas frente a igual mes del año pasado, lo que acumulan una baja anual de 3,7% en los primeros ocho meses de 2018. Frente a julio se desplomaron 11,2%, que si bien, en parte, se explica porque agosto generalmente es más bajo en consumo que su antecesor, este mes influyó el pronunciado derrumbe de la demanda en general como consecuencia de la fuerte devaluación.

En una recorrida que realizó este diario por la avenida comercial Santa Fe, los locales buscan atraer a los clientes con beneficios. La estrategia que utilizan muchos son los planes de financiación con hasta tres o seis cuotas sin intereses. Mientras que sólo algunas marcas contaban con descuentos con ciertas tarjetas, aunque en las últimas semanas este tipo de beneficios parece estar desapareciendo. Muchas prendas estaban sin precio y esto se debe a que a último momento los comerciantes remarcaron los valores. Las remeras para la temporada de verano arrancan en los $600 y según la marca pueden llegar hasta los $1.800.

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