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Peter Sohn, un coreano en el mundo de Pixar
Peter Sohn durante su paso por Mar del Plata: “Muchas cosas me identifican con mi dinosaurio: ambos tuvimos miedo, ambos hicimos un viaje hacia terrenos desconocidos”.
Periodista: ¿Se identifica con su personaje?
Peter Sohn: ¿Además del físico? Si, ambos tenemos miedo, cada uno hace un viaje hacia terrenos desconocidos. En mi caso, desde que asumí la responsabilidad de conducir la realización de esta historia sin sentirme del todo preparado. También está la parte familiar. Él se encuentra solo, yo veía muy poco a mi padre, porque se lo pasaba trabajando. Usted sabe, éramos inmigrantes coreanos perdidos en Nueva York.
P.: Y debió atravesar la gran llanura, como el dinosaurio.
P.S.: Es cierto. En mi caso, porque desde niño sólo quería dibujar, y por eso viajé hasta el CalArts, el California Institute of the Arts. Ahí, en segundo año, participé en "El gigante de hierro", una hermosa película de la Warner Bros. Años después su director, Brad Bird, entró en Pixar y me mandó llamar. Estuve en los departamentos de arte y de story board de varias películas, también hice algunas voces.
P.: "Buscando a Nemo", "Los increíbles", "Ratatouille", "Wall-E", "Up. Una aventura de altura"... ¿Y cómo llegó a director?
P.S.: Había escrito y realizado un cortometraje, "Party Cloudy" (el de la cigüeña que sufre con los bebés que le toca llevar), e iba a ser co-director, o ayudante de dirección, de "Un buen dinosaurio". La idea y dirección era de Bob Peterson, el autor de "Up", un tipo brillante, dos veces candidato al Oscar. Mire qué idea: un dinosaurio tímido toma como mascota a un humano salvaje, con el que se siente protegido. Además, planteaba caracterizar a los herbívoros como campesinos, y los Tiranosaurios Rex como ganaderos, aludiendo a cierta época del Oeste. La Naturaleza, además, bella y peligrosa. La Naturaleza, bella y peligrosa, es el verdadero villano de la historia. Y la narración, con el tono reposado de "El corcel negro". ¿Recuerda qué hermoso film? A John Lasseter le encantó.
P.: ¿Y entonces?
P.S.: Formamos un equipo de 70 personas, nos pusimos a trabajar, pero había algo que no funcionaba, la tecnología es cada vez más complicada, y Peterson dio un paso al costado. Ahora lo entiendo, hacer un largo es demasiado agotador. Forzosamente, yo quedé al frente. Otros rearmaron la estructura, y por ahí vimos que, reduciendo la edad de los personajes, la cosa podía andar. Rehicimos muchas partes, nos atrasamos un año, terminamos la primera copia recién hace dos semanas, pero acá estamos.
P.: La crisis habrá sido algo traumática.
P.S.: Para nada. Peterson siguió aportando ideas. Pixar es un espacio muy abierto, de libertad y camaradería, donde todos nos ayudamos. La mentalidad es esa. El edificio tiene dos cuerpos, uno para los técnicos y otro para los administrativos, pero el hall y los baños están al medio, precisamente para que todos se conozcan e intercambien opiniones. Además todos los gerentes son realizadores, de modo que entienden muy bien cualquier problema que uno tiene. Yo trabajé en estudios que son como fábricas. Pixar es un placer.
P.: ¿Cómo se hace para trabajar ahí?
P.S.: Para entrar a Pixar hay que amar el cine, amar todas las películas, todo tipo de narración a través de la cámara. Hay que tener talento, pero sobre todo buen carácter, y mucha paciencia. Ya hay un argentino, un tucumano que ha logrado entrar, Gastón Ugarte. El se ha ocupado de efectos visuales y modelado en varias películas, y aquí conduce un trabajo muy difícil, relacionado con la construcción panorámica del paisaje. Ya lo verá.
P.: Se da por descontado el éxito de "Un buen dinosaurio". ¿Pero es cierto que usted no haría una segunda parte?
P.S.: Por ahora ni pienso en eso. Pasé cinco años dedicado enteramente a esta película. Muchas veces ni siquiera iba a casa a cenar con mi mujer y mis hijos. ¡Mi hija mayor nació justo hace cinco años y apenas la veía crecer! Esa también es una condición a tener en cuenta, si uno quiere entrar en Pixar.
Entrevista de Paraná Sendrós


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