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“Piazzolla nos enseñó a estar vivos, no a imitarlo”
Juan Esteban Cuacci (izq.) y Pablo Agri: “el dúo existe por amor, admiración y honestidad. Muy pocas veces se da tener como amigo de verdad a Maradona, y Agri es Maradona”.
Fue director musical y pianista de Raphael pors años. Tocó con orquestas sinfónicas, en nuestro país y en el exterior, y terminó instalándose en España, donde reside actualmente. Cuacci tiene 12 discos publicados, en diferentes sociedades musicales. Por estos días, está en nuestro país para hacer una serie de presentaciones junto al violinista Pablo Agri: en el C.C. Kirchner el sábado, en Unione y Benevolenza de Dolores el jueves 17, junto a la Orquesta de Cámara de esa ciudad, y el viernes 18, con la misma agrupación, en la Usina del Arte porteña. Dialogamos con él.
Periodista: Estamos en tiempos en que el tango se debate entre el espacio de la milonga, que es lo que más atrae a los extranjeros y a buena parte de los argentinos, y una renovación "de concierto" que no termina de popularizarse. ¿Cómo se planta frente a eso?
Juan Esteban Cuacci: Desde el principio, y más allá del tango, me he planteado ir para adelante. La renovación continúa. Creo que es lo natural en nuestra biología, y repetir esquemas del pasado es poco natural e impuesto. Y no tiene que ver con lo que uno toque, sino con la manera. Bach en manos de un músico cobarde es música pasada y nos suena a viejo, pero en manos de Glenn Gould es la música del futuro. Yo no llego ni por asomo a ese nivel, pero vivo con la ilusión de ir hacia allí y no en la dirección inversa.
P.: En la misma línea: ¿qué le está faltando al tango para dar un salto que le permita una relación más cercana con el público?
J.E.C.: Valor para animarse a probar cosas nuevas, en todos los ámbitos de la cultura tanguera, de manera constante y no como mero divertimento. El baile tiene que aportar. Los bailarines han evolucionado, pero se sigue bailando con las orquestas de antes. Eso sería una renovación: bailar la música de hoy. Los poetas también tienen que animarse a romper moldes, y ni te digo de nosotros los músicos. Pero la verdadera renovación no es magia, es gente trabajando y queriendo cambiar. Es probar, todos los días. De a uno y aislados es muy difícil. Si logramos esto, la difusión y las demás cosas vendrían solas.
P.: ¿Cuáles de sus colegas le interesan especialmente y cuáles son sus referencias en el pasado lejano o más cercano?
J.E.C.: De los actuales, Pablo Agri, la Camerata Flamenco Project, Horacio Lavandera, Facundo Guevara, Marcelo Mercadante, Federico Lechner. También me interesan poetas como Alejandro Szwarcman o bailarines como Sebastián Arce. Toda gente que hace cosas nuevas. De nuestros anteriores, mi padre Juan Carlos Cuacci, Astor Piazzolla, Troilo, Gardel, Catulo Castillo, Horacio Ferrer, Adolfo Ábalos, Oscar Peterson, Duke Ellington, Alejandro Dolina, Arnold Shoenberg, Martha Argerich, Glenn Gould, Alejandra Pizarnik, Julio Cortázar.
P.: ¿En qué medida ayuda a esa renovación la figura tan fuerte y artísticamente explosiva de Piazzolla?
J.C.C.: Depende del punto de vista. Para mí es inspirador, ya que nos enseña que hay que romper todo e ir para adelante. Ahora bien, hay quienes piensan que hay que "imitar" a Astor. Es un gran error. Y también lo es tocar las cosas de él repitiendo lo mismo que él grabó. Es una contradicción profunda y ahí sí, no nos ayudará. Piazzolla nos enseñó que hay que estar vivos, hacer la mejor música que podamos, tocar fuerte, rápido, con urgencia.
P.: ¿Qué lo llevó a constituir el dúo con Pablo Agri, en una formación que es habitual en la música clásica pero no en el tango?
J.C.C.: Desde mi lado, el dúo existe por amor, admiración y honestidad. Muy pocas veces se da tener como amigo de verdad a Maradona. Ese es mi caso, soy amigo de Pablo Agri, que es Maradona. La nuestra es una propuesta claramente de cámara, que es lo que es el tango. Sabemos que estamos en ese límite entre lo popular y lo clásico, y eso es lo que nos gusta. No queremos hacer música erudita sino música honesta.
P.: Dentro de su agenda, ¿cuáles son las cosas que más disfruta y cuáles son puro trabajo?
J.C.C.: Desde hace cuatro años, cuando abandoné mi puesto de director musical de Raphael, que no he vuelto a "trabajar" como músico. Toco lo que quiero, con quien quiero y como quiero. Es una lucha forzada porque hay momentos de hambre; pero me gusta así. Disfruto de acompañar cantantes, claro; si no me gustara, no podría hacerlo bien. Pero sólo lo hago con mis amigos y con la gente que respeto, como Paloma San Basilio, Sandra Luna, Gabriela Bergallo, Florencia Aragón, Graciela Novellino; y claro, a la familia en pleno, a todos: mamá Inés Rinaldi, mi tía Susana, mi hermana, mis primos.
P.: Hace mucho que vive en el exterior. ¿Qué lo mantiene fuera del país y que ventajas y pérdidas tiene por eso?
J.C.C.: Hoy en día, me mantiene fuera la familia: mis hijos, mi mujer. También me siento un poco de todas partes y me es muy práctico vivir en España porque está en el centro de todo y no es tan difícil viajar y llegar a los lugares. Estar en Europa, me quita el convivir con el tango día a día; por la contraria, me aporta el relacionarme con el mundo y su música.
P.: Fuera de este proyecto con Agri, ¿en qué otras cosas está trabajando?
J.C.C.: Escribo música para un musical de tango que se va a hacer en España. En febrero hago una gira sinfónica como director y pianista con Paloma San Basilio. En marzo una gira europea con Agri. También vamos a grabar un disco con Gabriela Bergallo, y voy a grabar la música que compuse para una operita, "Caprichos de Luna", con libreto de Leopoldo Flumini, que acabamos de estrenar en Suiza. Tengo además mis conciertos de piano solo, presentando un proyecto que se llama "Enemigo Íntimo" y que también registraré en marzo. Por último, estoy armando un dúo de piano y viola da gamba con Patricio Sánchez, amigo de toda la vida y violista argentino que vive en París; con él abordaremos un repertorio entre el tango y Bach.
P.: ¿Cómo serán estas presentaciones con Agri?
J.C.C.: A todo o nada, como siempre. Tocamos con riesgo y eso nos gusta y vemos a la gente que va también porque comprueban que el tango está vivo y se hace hoy. Con la orquesta de Dolores vamos a hacer obras nuestras y también algunas de Piazzolla que arreglé para esta formación.
Entrevista de Ricardo Salton


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