«En los últimos 7 años se subestimaron recursos presupuestarios por $ 180.000 millones. Sólo en 2010 la diferencia entre los ingresos presupuestados y el observado alcanzaría a $ 39.000 millones», advierte la Fundación Mediterránea. Esto refleja la capacidad de maniobra y el grado de arbitrariedad con que los gobiernos kirchneristas se vienen manejando. Esto en parte explica por qué el debate legislativo por los superpoderes asignados al Poder Ejecutivo y las reasignaciones presupuestarias ha vuelto al centro de la escena. En un informe del IERAL de la fundación coordinado por Jorge Vasconce-los se señala además que «la discrepancia entre erogaciones presupuestadas y ejecutadas evoluciona en paralelo con la de los ingresos, y para este año la brecha se estima en $ 44.000 millones». La entidad conside-ra que «esta situación atenta contra los principios presupuestarios, cuya función es ayudar a una mejor planificación, tanto del sector público como privado».
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A continuación lo más relevante del informe sobre el manejo presupuestario.
Entre 2004 y 2010 los ingresos efectivos del sector público nacional resultarían finalmente mayores a los inicialmente presupuestados en $ 180.000 millones. En 2010 esa diferencia ascendería a $ 39.000 millones.
Tal situación se debe a que en casi todos estos años se subestimaron tanto el crecimiento del PBI como la tasa de inflación, algo que sólo puede justificarse para los primeros años de recuperación económica en la presente década, cuando el sector público fue sorprendido por la evolución de ambas variables. Sólo en 2009 no se produjo subestimación del PBI nominal.
La discrepancia entre los valores ejecutados y su referencia presupuestaria presentó desde 2007 a 2009 una tendencia decreciente, pero en 2010 nuevamente se advierte una alta tasa de subestimación, del orden del 13% en los ingresos y del 15% en el gasto. La máxima discrepancia en ingresos se produjo en 2007, cuando se recaudó un 24% más que lo presupuestado.
Con una media de subestimación de ingresos del or-den del 12% anual en estos años, representó para la administración del sector público nacional contar en cada año con un promedio de $ 25.321 millones de ingresos no contemplados por los pronósticos de elaboración del Presupuesto.
El principal componente que explica los ingresos recaudados por arriba de lo presupuestado corresponde al concepto de impuestos sobre actividades y riqueza internos (IVA, Ganancias, etc.). Ello se explicaría por la subestimación del crecimiento de la actividad económica y de los precios que se contemplan en el marco coyuntural del Presupuesto. En 2010 se espera que la diferencia entre lo presupuestado y lo finalmente recaudado en materia de impuestos sobre actividades y riqueza interna resulte de $ 15.974 millones, que sumado a los demás conceptos totalizarían un incremental de $ 38.991 millones.
Se observa también en la tabla que sigue cómo los ingresos subestimados en los últimos dos años corresponden crecientemente a las rentas de la propiedad, ya sea utilidades de la ANSES o del BCRA. Esta característica se refleja también en la composición del gasto público.
Por el lado de los gastos se produjo una situación similar. La media de subestimación fue del 9% anual en el período, contabilizando un incremento del gasto de $ 153.643 millones respecto de lo originalmente presupuestado ($ 21.944 millones por año).
La mayor discrepancia se ha producido en las transferencias corrientes al sector público y privado, donde se contabilizan las transferencias discrecionales a provincias, los subsidios a familias y empresas, etc. También resulta preocupante que la tendencia a la reducción de estas diferencias de previsión visualizada entre 2007 y 2009 muestre una reversión importante en el estimado para 2010. En términos absolutos se espera que en 2010 el gasto ejecutado esté por encima del Presupuesto en $ 44.047 millones, presentando como motor de cambio las diferencias esperadas en el gasto en transferencias corrientes (+27.457 millones, impactan las asignaciones por hijo) y en prestaciones a la seguridad social (+13.811 millones).
Se debe advertir que el problema de subestimación en los ingresos atenta contra la planificación presupuestaria, al perder ésta validez como instrumento de previsión al momento de ser discutida la asignación de gastos. Este problema también atenta contra el principio de legalidad, al no ser válido el tope fijado para los gastos en el momento de la ejecución, y produciéndose luego sustantivas modificaciones presupuestarias en forma discrecional, que ya no se justifican en períodos normales de actividad económica.
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