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Piden investigar la muerte de un policía
Cinco años después, la familia insiste en que no fue una muerte más. Sospechan que Monserrat fue asesinado por descubrir vuelos irregulares relacionados con el tráfico de órganos y el contrabando de droga en el aeropuerto internacional de Don Torcuato.
Ante esa presunción, el año pasado se reabrió la causa y se espera por una autopsia para determinar si se trató de homicidio.
Al exhumarse el cuerpo en el cementerio de San Justo, se encontró la tumba removida y un dato que sorprendió a los investigadores: faltaban los dos huesos frontales del cráneo, lugar por donde ingresó y egresó el proyectil que mató al agente de la PSA. Esto se suma, además, a que la prueba de dermo Test, que se utiliza para determinar si había rastros de pólvora en sus manos, dio negativo.
Según explicó el abogado defensor de la familia, Daniel Gómez, es imposible que Monserrat se haya pegado él mismo un tiro porque era zurdo y el orificio se encontró en el hueso frontal derecho, algo que para un zurdo -según asegura Gómez- es imposible de realizar.
Según relató el abogado, Monserrat había recibido amenazas, semanas antes de morir, en las cuales estarían involucrados compañeros y superiores de la fuerza. Sin embargo, desde la PSA sostuvieron que el oficial no estaba a cargo de estas investigaciones y que era «uno más de la fuerza».


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