10 de marzo 2011 - 00:00

Pinamar: un secuestro cuartetero

En el festival Pantalla Pinamar se exhibe «De Caravana», de Rosendo Ruiz, sobre un intento de secuestro de «La Mona» Jiménez.
En el festival Pantalla Pinamar se exhibe «De Caravana», de Rosendo Ruiz, sobre un intento de secuestro de «La Mona» Jiménez.
Pinamar - El intento de secuestro de Carlos «La Mona» Jiménez y el lanzamiento de su nuevo disco son los disparadores de la aventura retratada en el film «De Caravana», ópera prima de Rosendo Ruiz, que se exhibe en la competencia de Pantalla Pinamar. «Quería mostrar un mundo que está a la vuelta de la esquina y no se conoce por temor y prejuicios», dijo Ruiz en Pinamar. Uno de los protagonistas de la película es Juan Cruz, joven fotógrafo que trabaja en una importante agencia de publicidad, donde le encargan tomar fotos del cantante durante uno de sus recitales para diseñar la portada de su nuevo disco. Allí conoce a Sara, fiel seguidora de La Mona y quien lo guía esa noche en «el baile». El fotógrafo invita a Sara a su casa, ubicada en una zona residencial de Córdoba, donde inicia una larga pesadilla. En un descuido, la joven se va, llevándose la cámara fotográfica. Al día siguiente, cuando intenta recuperarla, es obligado a colaborar con Sara y sus amigos en una serie de delitos a cambio de recuperar su instrumento. Así comienza la «caravana» por distintos lugares de la ciudad.

«Quería captar el espíritu cordobés en la película. Por un lado, las vidas de esas personas que siguen a un ídolo, como es La Mona. Y, también, el choque entre estratos sociales, que es muy fuerte en Córdoba», dijo el director del film, rodado en esa provincia y con actores locales. Otro de los personajes de la historia es «El Rata», antigua pareja de Sara. A pesar de ser un fiel admirador de La Mona, planea secuestrarlo y abrir una cuenta bancaria para que sus fans paguen un millonario rescate.

Ruíz señaló que se proponía lograr una película de carácter popular sin caer en estereotipos. Por eso «De Caravana» tiene un marcado tono documental, especialmente en las escenas rodadas durante los recitales. «Jiménez representa a un sector de la sociedad que se identifica con su lenguaje, sus gestos y sus códigos. De hecho sus shows funcionan como espacio de contención para personas que se sienten fuera del sistema y queríamos captar eso», dijo.

Si bien la producción contaba con un pequeño grupo de extras, «había 5000 personas o más que no tenían idea de lo que hacíamos», detalló. Para Ruíz, también actor de teatro, el trabajo de improvisación de los actores fue fundamental para crear una apuesta realista sin restar calidad artística. «Los actores debían sostener la escena hasta que yo diera el corte. Seguían hablando más allá de lo pautado en el guión y surgieron diálogos y situaciones muy interesantes que luego se usaron en la película», explicó.

El director espera que el film, aún sin fecha de estreno en las salas comerciales, tenga buena recepción. «Me propuse rodar una película que no apabulle al público con acciones, textos y sonidos. Cuando rodaba pensaba en un cinéfilo pero también en mi tía o mi hermana», concluyó.

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